«Toda mi familia está en Venezuela; la crisis es horrible»

Marcos Yepez, de 53 años, acaba de terminar su formación en la Escuela de Arte Darmático. :: l. cordero/
Marcos Yepez, de 53 años, acaba de terminar su formación en la Escuela de Arte Darmático. :: l. cordero

Marcos Yepez se instaló en Cáceres hace ocho años tras abandonar su tierra natal

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

Lleno hasta la bandera en la parroquia Virgen de Guadalupe, que cada 12 de octubre festeja por todo lo alto sus jornadas de solidaridad entre pueblos hispanos. Este año se ha querido poner el foco en Venezuela con diferentes acciones. Por un lado, los donativos recaudados durante la jornada de ayer y el dinero logrado con la venta de los artículos elaborados en el taller de artesanía irán a parar al proyecto 'Y me dieron de comer', desarrollado en el país sudamericano por misioneros españoles para ofrecer alimentación básica a familias y niños con problemas de abandono y desnutrición.

Además, varios venezolanos afincados en la capital participaron en un coloquio donde expusieron la realidad que viven muchos de sus compatriotas. Marcos Yepez fue uno de ellos. Procede de Portuguesa, estado situado a 500 kilómetros de Caracas, y reside desde hace ocho años en Cáceres, donde el número de venezolanos empadronados ha pasado de 23 a 40 en el último año.

«Llegué a Cáceres por una suerte que me dio la vida. Vine con mi compañía de danza de Venezuela a hacer una gira a los festivales internacionales de folclore de los Pueblos del Mundo. Y me reencontré con un gran amigo venezolano que vivía aquí. Volví a Venezuela pero al año siguiente me vine a Cáceres por la crisis política y cultural. En Venezuela no se vive, se sobrevive, aunque en aquellos tiempos la crisis no era tan fuerte. Ahora ya es horrible», cuenta Marcos a las puertas de la parroquia.

Aquí, explica, ha tenido que volver a empezar de cero. «Toda mi vida he sido un trabajador de la cultura. He sido promotor, fui bailarín, coreógrafo... En vista de que mis títulos no podía convalidarlos y ejercerlos en España, tomé la iniciativa de iniciar una nueva carrera desde cero, a los 46 años», comenta. Acaba de obtener el título de graduado superior en Artes Escénicas, en la especialidad de Dirección de Escena y Dramaturgia, en la ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático de Cáceres) y, en estos momentos, está realizando un máster en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, gracias a una beca del Ministerio de Educación y Cultura.

«Toda mi familia está en Venezuela», señala. Marcos tiene allí seis hermanos y un hijo de 29 años. Pero sus sobrinos, indica, han comenzado a abandonar su casa. «Son jóvenes, recién graduados, y están saliendo del país porque en Venezuela un título no te vale».

Permanece en contacto permanente con sus seres queridos gracias a un grupo de whatsapp. «El día a día allí es muy fuerte. Hay escasez de productos básicos de alimentación y de medicamentos. Mi familia me cuenta que los jubilados para tomarse un café tienen que hacer una cola de tres horas en un cajero automático para sacar lo que le da ese cajero para poderse tomar un café. Es una crisis horrible la que se está viviendo», zanja.

Bailes, comida y teatro

El programa del 12 de octubre en la parroquia de Guadalupe incluyó, además, las tradicionales exhibiciones de bailes protagonizadas por las diferentes comunidades de hispanos residentes en Cáceres. Tampoco faltó la comida solidaria a base de arroz blanco con fréjoles, huevo frito, verduras y agua. Es, según detalla Tino Escribano, el párroco, la única comida a la que muchas familias latinas tienen acceso.

Hoy, de 17.00 a 21.00 horas, la parroquia acogerá la quinta edición de su festival intercultural, organizado por la Delegación de Migraciones. En el transcurso de la tarde se representará la obra 'Yo a Ibiza y tú a Lampedusa', a cargo de la compañía La Resistance Teatro con texto y dirección de Marce Solís.

 

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