Fallece a los 50 años Julián Rodríguez, figura clave de la cultura extremeña

Julián Rodríguez en una imagen de junio de 2006, año en el que fundó en Cáceres junto a Paca Flores el sello Periférica. /LORENZO CORDERO
Julián Rodríguez en una imagen de junio de 2006, año en el que fundó en Cáceres junto a Paca Flores el sello Periférica. / LORENZO CORDERO

Escritor, galerista y editor, logró situar el sello Periférica entre los más respetados de las letras españolas

Claudio Mateos
CLAUDIO MATEOSCáceres

La noticia de la muerte de Julián Rodríguez convulsionó este viernes a la cultura extremeña y al sector editorial de toda España. Su nombre era al mismo tiempo querido y admirado por el nivel al que logró situar la editorial Periférica, el pequeño sello independiente que con escasos medios y mucha ilusión fundó en Cáceres junto a Paca Flores en 2006, y que en estos pocos años ha conseguido hacerse un hueco entre los más respetados de la edición en lengua española. Rodríguez es además autor de una notable obra literaria en la que destacan títulos como 'Ninguna necesidad' (Premio Ojo Crítico de narrativa en 2006). También se labró un nombre en el mundo del arte con la galería Casa Sin Fin, de la que tuvo sedes en Cáceres y en Madrid, y como comisario de importantes exposiciones internacionales en instituciones como el MEIAC o el Centro Helga de Alvear.

Julián Rodríguez Marcos murió este viernes de un ataque al corazón en su casa de la sierra de Segovia, donde solía pasar los fines de semana. Tenía 50 años y ya venía arrastrando algunos problemas de salud. Había nacido en 1968 en la localidad cacereña de Ceclavín, municipio al que nunca dejó de regresar. Tampoco a Cáceres, la ciudad en la que durante los años ochenta dio sus primeros pasos como agitador cultural, ya fuese escribiendo y publicando fanzines, o con la apertura en la calle Pizarro de La Torre de Babel, un bar que logró convertir en el centro del ambiente cultural de la época.

Fueron años de aprendizaje en los que quienes le conocieron ya destacaban su condición de lector voraz y su energía contagiosa para emprender, casi siempre proyectos relacionados con la literatura y la cultura en general. Parte de esa energía la utilizó para iniciar una trayectoria como autor que arrancó en el año 2000 con la publicación de 'Nevada', su primer libro de poemas, y que después continuó con títulos como 'Lo improbable' (2001), 'La sombra y la penumbra' (2002), 'Unas vacaciones baratas en la miseria de los demás' (2004) o 'Ninguna necesidad' (2006), entre otros.

Ese año 2006 fue decisivo en la vida de Julián Rodríguez. Asociado con Paca Flores, fundó en Cáceres la editorial Periférica, nombre con el que quisieron hacer hincapié en que se trataba de un proyecto surgido en una pequeña ciudad de provincias. Cualquiera hubiera dicho entonces que sus posibilidades de triunfar eran mínimas, pero Julián puso en práctica todo su instinto de lector brillante y su conocimiento enciclopédico del mundo editorial. Publicaron a autores inéditos en castellano. El nombre de Periférica comenzó a sonar cada vez con más fuerza y se convirtió en una garantía de calidad, en un sello independiente de referencia tanto a este como al otro lado del Atlántico. Con el éxito, el paso de trasladar la editorial a Madrid fue casi inevitable, aunque Julián y Paca siempre mantuvieron la dirección fiscal de la empresa en Cáceres como un guiño a sus orígenes y una declaración de intenciones. La única consecuencia negativa fue que la prometedora carrera literaria de Julián Rodríguez quedó un tanto aparcada.

Su sensibilidad y talento para dar forma a los libros se vieron también reflejados en la Editora Regional de Extremadura, en la época que la dirigió Fernando Tomás Pérez. Julián Rodríguez fue el encargado de diseñar algunas de sus colecciones míticas, como 'La Gaveta' o 'Poesía'.

La desbordante capacidad del de Ceclavín para todo lo que significara cultura le llevó también a entrar en el mundo del arte, como promotor. En el año 2010 inauguró en Cáceres la galería Casa Sin Fin, de la que al año siguiente abrió una sucursal en Madrid. Precisamente sus crecientes problemas de salud le obligaron a cerrar ambas el año pasado.

La conmoción causada este viernes por la muerte de Julián Rodríguez fue inmensa, no solo por su condición de figura clave de la cultura extremeña, sino también por una calidad humana que dejó huella en todos los que le trataron con alguna cercanía. Uno de sus mejores amigos fue Antonio Sáez Delgado, escritor y profesor de la Universidad de Évora. Juntos dieron un importante impulso a la Asociación de Escritores Extremeños en una época en la que languidecía, como destacó ayer el actual presidente de la institución, Juan Ramón Santos.

«Es una pérdida gigantesca para la cultura de Extremadura», dijo Antonio Sáez en declaraciones a HOY. «Julián fue el mejor lector con el que he tenido la oportunidad de hablar, con un olfato y una habilidad tremendos para acercarse a la literatura». Sobre su capacidad emprendedora, destacó que era «una fuerza de la naturaleza con una cultura extraordinaria», lo cual demostró al frente de Periférica, que para Sáez es «el proyecto editorial más importante que ha existido en Extremadura, y probablemente que existirá».

La Junta de Extremadura emitió un comunicado en el que lamentó «profundamente»la muerte de Julián Rodríguez, «una de las personalidades más destacadas del mundo de la cultura extremeña».