La Extremadura de Juan Pando y la foto perdida de las terribles dos Españas

Un niño arengando a otros para hacer trincheras en Madrid, en febrero o marzo de 1939. :: Pando

Terminada la Guerra Civil, fundó la Agencia Gráfica Pando, en la que pudieron trabajar fotógrafos perseguidos por el franquismo

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

De nuevo se ha obsesionado el compañero Salvador Guinea. Le gustaron tanto las fotografías de Juan Miguel Pando de los chabolistas extremeños y andaluces en el Madrid de 1956 (que publicamos la semana pasada), que empezó a buscar más fotos suyas e información sobre su vida.

Como otras veces, fue dando a conocer en la Redacción sus progresos. Así supimos que Juan Miguel Pando Barrero nació en 1915 en Madrid y era el quinto hijo de un tipógrafo. Que fue ayudante de botica y electricista antes de empezar con 16 años a trabajar en el estudio del fotógrafo de arte Mariano Moreno. Con 20 años logró ser contratado por la agencia Associated Press, tras mostrarles unas fotos de maniobras militares en Hoyo de Manzanares y de una capea en Illana (Toledo).

Le cogió la Guerra Civil con 21 años, y en Madrid hizo fotos increíbles que tuvo guardadas mientras vivió, descubriéndolas su hijo, el historiador Juan Pando Despierto, cuando su padre murió con 77 años en 1992. Terminada la Guerra Civil, fundó la Agencia Gráfica Pando, en la que pudieron trabajar fotógrafos perseguidos por el franquismo. Dicen que no quiso saber nada más sobre periodismo gráfico cuando se encontró a su amigo el fotógrafo Albero y Segovia lisiado de la paliza que le dieron unos brutos de ultraderecha. Se dedicó a hacer fotografía industrial y de empresa, y se enamoró de Marruecos, que retrató desde 1949 a 1977.

Salvador Guinea estuvo buceando en el archivo Pando, compuesto por 142.000 imágenes, que guarda el Instituto del Patrimonio Cultural de España. Una mañana le vimos dando saltos de alegría:

–¡Dios, qué suerte! – gritaba – ¡En la Fototeca Nacional he encontrado fotos de Pando que hizo en Extremadura! Hay algunas que son muy, pero muy buenas.

Fiestas de Trujillo en 1951.: JUAN PANDO
Fiestas de Trujillo en 1951.: JUAN PANDO

Era cierto. Nos enseñó varias hechas en Trujillo en 1951. La localidad estaba en fiestas, destacando una imagen de gigantes y cabezudos posando con niños y hasta un guardia, y un desfile por la Plaza Mayor de gente ataviada de conquistadores extremeños en el Nuevo Mundo. Había varias de Alcántara hechas en 1967, el mismo año en el que se acercó a la ciudad de Cáceres para hacer fotografías nocturnas. Hay más de diez fotos de la Ciudad Monumental, destacando una imagen de la Torre de Bujaco con varios coches de línea a su lado, ya que entonces era este lugar que se usaba como estación de autobuses. Hay imágenes del puesto fronterizo de Valencia de Alcántara y también de las obras de la Central Nuclear de Almaraz tomadas en 1976. Guinea encontró fotos de bloques de viviendas de Badajoz, varias de 1960 de la Presa de Orellana y de otras de 1963 del puesto fronterizo de Caya. De ese año hay una imagen curiosa de una barcaza pasando un coche de una a otra orilla del río Guadiana.

Parada de autobuses en Cáceres en 1967.: JUAN PANDO
Parada de autobuses en Cáceres en 1967.: JUAN PANDO

Cuando ya parecía que al compañero le había bajado la fiebre de Juan Pando, le volvió a subir al ver un reportaje sobre su idolatrado fotógrafo publicado en La Vanguardia el 27 de octubre de 2002. Lo firmó el escritor Andrés Trapiello (Manzaneda de Torío, 1953), y estaba centrado en la aparición de 200 fotos que Juan Pando tenía guardadas, fotos de la Guerra Civil. Entre ellas se encuentra una que para algunos entendidos es su obra maestra. Se titula 'Arenga al más joven ejército posible'. La imagen está tomada entre febrero y marzo de 1939, unos días antes de que Madrid fuera tomada por las tropas de Franco. Se ve a un muchacho de unos 12 años arengando a una veintena de niños para que también ellos impidan la entrada en Madrid del enemigo. La tomó en un solar al lado del cine Coliseum en la Gran Vía, en la esquina con la Plaza de España. La foto forma parte de la Colección permanente del Museo Reina Sofía. Guinea se emocionó al ver que en este museo hay otras dos fotos del mismo grupo de niños: en una el joven líder pasa revista a una formación de niños, y en la tercera imagen ya se les ve cavando trincheras.

Lo que más le impresionó a Salvador Guinea del artículo de Trapiello fue esta parte que nos leyó en voz alta: «Se encontraba Pando en la redacción de la Associated Press cuando le avisaron de que acababa de tener lugar un combate especialmente cruento y significativo en la Cuesta de las Perdices entre el célebre Batallón de Acero, comunista, y unas escuadras de Falange. Cuando llegó Pando nada parecía indicar ni destrucción ni muerte, y los pájaros habían ocupado el paraje, restableciendo su tregua virgiliana. No obstante, unos pasos más allá, se encontró a dos hombres que acababan de morir en un cuerpo a cuerpo. La escena parecía arrancada de uno de los 'Desastres de la guerra' goyescos. El falangista había hundido un pico de abrir trincheras en el pecho del miliciano, y éste, que ya había disparado sobre él o que lo había hecho en ese mismo instante, le había echado mano a la camisa para arrancarle, en las ansias de la muerte, el yugo y las flechas. Juan Pando se los encontró en esa danza macabra, e hizo la fotografía. Recuerda que era el más claro alegato contra la guerra que se hubiera visto nunca». Trapiello lamentaba que Pando hubiera perdido esa foto, como también lo hizo Guinea: «¡Qué pena! Ojalá algún día aparezca esa foto que nos podía recordar hasta que extremos pueden llegar las dos Españas que, por desgracia, aún viven entre nosotros».

Alcántara, en 1967:: PANDO
Alcántara, en 1967:: PANDO

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