«Estimado señor Salaya»

«Estimado señor Salaya»
Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIOCáceres

Este año me he portado bien». Con esa frase empezaba la carta que enviaba a los Reyes Magos cada mes de diciembre cuando apenas sabía escribir. Luego detallaba una larga lista con nombres de juguetes y algún que otro instrumento musical. Por si sonaba la flauta. Sabía que no todo lo que enumeraba estaría bajo el árbol de Navidad el 6 de enero. Hoy no es invierno ni hay luces con guirnaldas en Cáceres y esta no es la carta escrita por un niño inocente. Tampoco es un simple recordatorio de promesas y, mucho menos, un reproche. Sería injusto pedir tanto a quien acaba de llegar. Todos necesitamos tiempo y Luis Salaya, el nuevo alcalde de Cáceres, también.

El 15 de junio tomó posesión y hace pocos días daba a conocer su Gobierno. Él tiene 31 años y cuatro concejales superan los 40. Solo una mujer pasa de los 50. Es el equipo más joven que ha dirigido esta ciudad, un hecho que ya han utilizado algunos como crítica. Pero más allá de tonterías de forma, lo que realmente importa es el contenido. De hecho, hay personas que con 20 ya han logrado mucho más que otros con 60.

Hay que huir de tópicos para centrarnos en lo realmente importante. ¿Qué necesita Cáceres? Una pregunta difícil de responder, pero creo que hay una palabra que lo resume todo: ilusión. Y no hablo de la misma con la que se escribe a los Reyes Magos, sino de ilusionar a la gente.

Para alcanzar eso no hace falta tanto. Solo que los jóvenes no se marchen porque no encuentran trabajo, que no hagan las maletas porque su ciudad no les ofrece nada, que las calles se llenen de estudiantes, que se abran más negocios de los que cierran, que las licencias no tarden meses en llegar, que no tengamos que ir a Badajoz de compras, que no pongan aparcamientos donde antes había árboles, que se potencie un turismo controlado y que la ciudad ofrezca ocio y cultura.

Si este Gobierno es capaz de borrar la frase 'Cáceres se muere', habrá conseguido mucho de lo que necesita la ciudad. Veremos si lo logra o eso acaba en la lista de peticiones que nunca llegaron.