La encarcelada por el crimen de Madrigalejo sabrá el viernes si la acusan de asesinar a su pareja

La acusada Julia B. :: hoy/
La acusada Julia B. :: hoy

Conocerá en el Juzgado de Logrosán el delito que le imputan y se espera que el juicio con jurado se celebre en 2019

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Dentro del procedimiento de un juicio por jurado, cuando se termina la instrucción del caso, el Juzgado que ha llevado la investigación comunica al acusado los delitos que supuestamente ha cometido, para que prepare su defensa sabiendo la imputación. Por ese motivo Julia B., que se encuentra en prisión acusada de terminar con la vida de su compañero sentimental, será conducida el próximo viernes, día 14, desde el centro penitenciario de Cáceres al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Logrosán, para que el titular del Juzgado le comunique la imputación. Está previsto que la vista tenga lugar a las nueve y media de la mañana. Julia sabrá entonces si se le acusa de un delito de homicidio o de asesinato, si de la investigación se deduce que pudo haber matado a su compañero con alevosía.

Es un paso del procedimiento del juicio con jurado, que tendrá lugar en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Cáceres posiblemente el próximo año, puede que antes del verano.

El crimen de Madrigalejo sucedió hace un año y medio, el 19 de junio de 2017. Se descubrió cuando los vecinos de José Sánchez vieron que de su casa salía mucho humo. Cuando entraron en la vivienda, comprobaron que el humo salía del patio, en donde encontraron el cuerpo sin vida de su vecino, que estaba calcinado. Fue entonces cuando se detuvo a su compañera, a Julia, que entonces tenía 42 años y estaba en la casa. José Sánchez era muy conocido en Madrigalejo, donde le apodaban 'Pepe sonrisas'. Había tenido un bar y desde hacía bastante tiempo se dedicaba a recorrer las ferias con un puesto en donde se podía conseguir premios, la mayoría botellas de alcohol, tirando unos aros. Cuando perdió la vida tenía 69 años.

Una vez detenida, Julia estuvo dos días y medio en los calabozos de la Comandancia de la Guardia Civil de Cáceres, hasta que fue llevada al Juzgado de Logrosán, en donde el titular del tribunal decidió su ingreso en prisión sin fianza. Ella declaró que no se acordaba de nada de lo sucedido aquel día.

Unos meses después su abogado defensor solicitó su puesta en libertad hasta que tuviera lugar el juicio; pero la Audiencia Provincial de Cáceres, el mismo tribunal en donde será juzgada por los nueve miembros de un jurado, decidió mantenerla en prisión, al considerar que puede ser condenada a más de 10 años. Señalaba la Audiencia que el hecho de que el cadáver «apareciera en buena medida calcinado por el fuego en una dependencia del patio de la vivienda, cuando en la misma sólo se encontraba ella (...), no permite descartar que sea cierta la hipótesis que sostienen los investigadores, esto es, que la investigada, pareja de la víctima, le matara para después tratar de hacer desaparecer su cadáver mediante el fuego».