El empresario de éxito que quiso volver a Extremadura

Manuel Díaz Sanz mantuvo una charla ayer con empresarios de la ciudad.</p><p>armando méndez/
Manuel Díaz Sanz mantuvo una charla ayer con empresarios de la ciudad.</p><p>armando méndez

Tras un largo periplo por México y Estados Unidos, Manuel Díaz Sanz regresó a su tierra para desarrollar trabajos en el área tecnológica

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

Manuel Díaz Sanz se pasó una buena parte de su infancia arrellanado en un sofá de orejas y devorando atlas. La inmensidad del mundo le llamaba la atención, quizás, tal y como explicó ayer en la Cámara de Comercio de Cáceres, porque «tienen algo los genes extremeños de conquistadores y exploradores».

Díaz Sanz, nacido en Orellana, mantuvo ayer una charla con empresarios de la ciudad del sector de la gestión de la información. Fundador de la startup Trecone, actualmente es socio y miembro del equipo de gestión de Sngular, donde es responsable de varias funciones. Su charla dio cuenta de que el camino de los trabajadores cualificados en Extremadura no tiene que ser siempre de salida. De hecho, él volvió. Volvió conscientemente, después de un largo periplo por México y Miami, trabajando para importantes empresas y formándose en el prestigioso MIT (Massachussets Institute of Technology ) en Tecnología, Innovación y Management y fue premio Joven Empresario de Extremadura en 2016.

Recorrido

Sngular cuenta con oficina en Cáceres y Badajoz (además de en Madrid, Barcelona, Oviedo y Sevilla, Estados Unidos y México). Sus áreas clave de negocio están dirigidas a ayudar a que sus clientes aborden su transformación digital. En Extremadura hay 40 personas trabajando en proyectos tecnológicos para empresas como Hispasat, BBVA, Decathlon. A nivel mundial son unos 400 empleados.

Díaz Sanz apostó por que las empresas tecnológicas pueden tener un buen encaje en la región, aunque reconoció que el pequeño tamaño de algunas de ellas pueden crear un problema de escalabilidad, un estancamiento. Afirmó que en la región hay varias empresas de «software factory», pero que los bajos sueldos unidos a la poca posibilidad de hacer un recorrido laboral interesante hace que muchos informáticos prefieran salir fuera. Su empresa ha brindado empleo cualificado a muchos profesionales de la región, también a algunos que, en remoto, trabajaban como freelance. «La vida del autónomo es dura», señaló valorando los beneficios del trabajo en equipo y en empresas que puedan ofrecer estabilidad.