Un empresario es condenado a tres años de cárcel y pagar un millón y medio de euros

Un empresario es condenado a tres años de cárcel y pagar un millón y medio de euros

Tuvo a su cargo a unos 29 trabajadores a los que explotó, sin pagar a la Seguridad Social por ellos

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

La Audiencia Provincial de Cáceres ha condenado a un empresario de Plasencia a tres años de prisión y pagar al Estado un millón y medio de euros. También ha sido condenado un hijo suyo a dos años de prisión y pagar 186.000 euros.

Según relata la sentencia, este empresario primero realizó su actividad en una empresa dedicada a la juguetería de la que era administrador único, y tras el endeudamiento de esa compañía estuvo en otra empresa que se dedicaba a la venta al por mayor y al menor de juguetes, menaje de cocina, artículos de campo, artículos de plástico, bicicletas, flores, librería y aparatos eléctricos.

Contrató a unos 29 trabajadores que estaban en situación de necesidad o escasa formación. Los empleaba como mozos de almacén, repartidores, vendedores o comerciales. Algunos no tenían contrato y hacían hasta 10 horas diarias de trabajo, sin abonarles horas extras o días de descanso. A veces no cobraban el salario o parte del mismo, dándoles para repartir coches que carecían de seguro.

La Audiencia indica que uno de sus repartidores tuvo un accidente de tráfico y resultó herido, al salirse de la vía, «debido a las largas jornadas de trabajo y el cansancio generado por ello». Cuando los trabajadores dejaban la empresa tampoco les daba el finiquito.

Él procedió a eludir el pago de las cuotas de la Seguridad Social desde el año 2009 al 2016, por importe de medio millón.

Para eludir el pago de las cuotas pendientes, siguió desempeñando su misma actividad en otra empresa de distribuciones y promociones, perteneciente a un hijo, suyo, que también ha sido juzgado y condenado, ya que cedió a su padre el nombre comercial para permitirle poder generar facturas a su nombre y así seguir desempeñando su actividad sin que sus acreedores pudieran hacer efectivos cobros o embargos.