El 40% de los dueños de licencias de taxi contratan a otros conductores

La apertura del Universitario ha supuesto una novedad en el día a día de los taxistas. :: HOY/
La apertura del Universitario ha supuesto una novedad en el día a día de los taxistas. :: HOY

El sector se convierte, desde el inicio de la crisis, en un refugio para combatir el desempleo en las familias

CRISTINA NÚÑEZCÁCERES.

Es uno de los servicios públicos irrenunciables para las ciudades. La flota cacereña de taxis está anclada en una cifra: 75 licencias, un número que no se ha transformado en los últimos años y cuya ampliación normalmente se convierte en motivo de fricción. Pese a lo inamovible del dato el número de taxistas se ha multiplicado en la ciudad, ya que este sector se convirtió en refugio durante los años de crisis. El modelo de explotación del taxi únicamente por el dueño de la licencia se ha modificado y cerca del cuarenta por ciento de la flota cacereña es conducida por otra persona, a la que recurre el taxista titular de la licencia.

Así lo explica Vicente Mendoza, presidente provincial de Radio Taxi. «Durante la crisis se quedó tanta gente en el paro que muchos taxistas decidieron dar empleo a familiares y conocidos», explica. «Tenemos un trabajo refugio a nivel familiar». Esta tendencia arrancó hace ya unos seis años, cuando la situación económica mostró su peor cara y el desempleo se cebó con infinidad de sectores profesionales.

EN NÚMERO

Son los conductores que trabajan en los 75 taxis con los que cuenta la ciudad
En total, 29 de los vehículos que dan este servicio público pueden doblar su actividad gracias a trabajadores que previamente han obtenido su licencia para conducir taxis.

De esta forma, según explica Mendoza, los 75 taxis que cuentan con licencia están conducidos por 104 personas. En la ciudad hay, por tanto, aproximadamente un 40% de taxis «doblados», en los que, además del servicio que le da el propio titular, otro conductor también lo trabaja. «De los 29 conductores que hay, a lo mejor de la calle solo hay seis o siete, los demás son hijos de taxistas la mayoría, personas que lo maman en casa».

Explica Mendoza que en el sector del taxi, además, no se tiene en cuenta la edad, por lo cual puede acoger a personas que se encuentran en una franja complicada para el mercado laboral. «No se requiere nada más que la titulación y la profesionalidad, los conocimientos se adquieren con el tiempo», destaca este representante del gremio de los taxistas.

Desde la aprobación de la ordenanza del taxi en 2018 los exámenes para conceder nuevos permisos municipales de conducción van a convocarse una vez cada tres o cuatro meses. Anteriormente los solicitantes iban apuntándose en el gabinete técnico del Ayuntamiento y cuando había un número suficiente se procedía a este examen. De esta forma se da agilidad a los que estén interesados en obtener este permiso como una forma de ampliar sus posibilidades de empleo. No es que haya una demanda urgente de este tipo de perfiles, pero sí la necesidad de acreditarse por si surge la oportunidad. «Mucha gente no sabe por dónde le va a salir el trabajo, así que se hacen con licencias para conducir camiones, autobuses o taxi».

En las últimas pruebas que se convocaron, en el mes de junio, solamente dos de los once aspirantes las aprobaron. Las próximas pruebas ya han sido convocadas, y según lo que ha publicado en el Boletín Oficial de la Provincia el pasado 10 de septiembre, en el plazo de 20 días, es decir, hasta el 30 de septiembre, se pueden empezar a formalizar las solicitudes para inscribirse en ellas. Finalizado el plazo para presentar estas solicitudes, que exige las condiciones de estar en posesión del permiso de conducción de la clase B, no padecer enfermedad infecto-contagiosa o impedimento físico o psíquico y carecer de antecedentes penales, se dictará una resolución aprobando las listas de admitidos y excluidos, tras lo que se convocará la fecha para el examen.

Más vehículos

Acerca del aumento de las licencias, desde el colectivo de los taxistas estiman que ha de ser un criterio objetivo el que rija el número de las que hay en Cáceres. «Nosotros somos partidarios de crecer y nunca nos vamos a negar a ello, lo único que pedimos es que las licencias no se den cuando quieran los políticos, sino con la valoración que estipula la ordenanza, si la ciudad ha crecido y si realmente se necesita este servicio», apunta Vicente Mendoza. «Hay muchos factores: la población, el paro, los discapacitados, los recursos energéticos, si la población crece y si el trabajo crece las licencias crecen, si se abriera el AVE, por ejemplo, habría más licencias».

Este colectivo no sufre los cambios en el sector que los VTC (vehículos de transporte con conductor) han acarreado en las ciudades de gran tamaño. «Afortunadamente», interpreta este taxista.

En cuanto a los desafíos que este colectivo afronta en la ciudad está el de dar un buen servicio a las personas que vienen a conocer Cáceres para ayudar a su buena imagen. «El turismo no ha bajado, es algo que seguimos manteniendo, la gente sigue viniendo, tenemos una gran hostelería, hemos crecido mucho, aunque desgraciadamente el turismo que tenemos no deja largas pernoctaciones, es de un día, se necesita darle otro empujón, otro enfoque».

El Hospital Universitario de Cáceres, que abrió sus puertas en enero, también ha supuesto un nuevo reto para el gremio de los taxistas de la ciudad, y han movido ficha. «El usuario lo nota porque está más lejos, nosotros hemos tenido una deferencia con nuestros clientes y es que vamos a recogerles con un servicio mínimo de 3,56 euros, cuando desde Cáceres hasta allí eran al menos seis euros, pero entendemos que debemos asumir entre todos las consecuencias de la lejanía del centro hospitalario y les hemos ayudado».

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