La Diputación entrega 227 desfibriladores a los municipios cacereños

Los alcaldes serán los encargados de decidir la ubicación de estos aparatos

EFE

La Diputación de Cáceres ha repartido hoy un total de 227 desfibriladores externos y semiautomáticos a todos los municipios y entidades locales menores de la provincia, a fin de que puedan prestar los servicios previstos en materia de prevención, atención y cuidado de la salud de la ciudadanía.

Se trata de la campaña 'De corazón', con un presupuesto de 250.000 euros, enmarcada en el Plan Estratégico de Subvenciones de la institución provincial y que también ofrecerá formación en el uso de los aparatos a 554 personas.

La presidenta de la Diputación cacereña, Rosario Cordero, ha sido la encargada de entregar los aparatos en un acto en el Palacio Provincial al que estaban convocados todos los alcaldes y alcaldesas locales de la provincia.

El acto ha contado con la presencia del presidente de la Sociedad Extremeña de Cardiología, José Javier Gómez, quien ha agradecido esta iniciativa, cuya inversión ya estaría justificada «si uno de estos desfibriladores salvara solo una vida».

La muerte súbita o la parada cardíaca súbita es «muy frecuente», según ha apuntado, con cerca de 30.000 casos al año en España, pues representa un 12 % de la población que muere de forma no violenta en el país.

Ahora serán los regidores locales los encargados de decidir la ubicación de la instalación de estos aparatos, y del total de municipios, doce han optado por un desfibrilador móvil para instalarlo en los coches de la Policía Local.

Según ha dicho Cordero, la recomendación que se da a los Ayuntamientos es que el aparato se ponga en lugares accesibles, que estén abiertos todo o la mayor parte del día, como residencias de mayores, hogares de pensionistas, edificios municipales, centros de salud u otros recintos.

En el acto ha participado el presidente de la Sociedad Extremeña de Cardiología, José Javier Gómez, quien ha agradecido esta iniciativa

«El resultado satisfactorio del uso del desfibrilador es proporcional al tiempo que tardemos en empezar la reanimación y desfibrilar. Cada minuto que pasa sin desfibrilar se pierde un 10 % de pacientes, por lo que en diez minutos tenemos una mortalidad del cien por cien», ha explicado Gómez.

Ambos han coincidido en que es «fundamental» que esté formada en el uso de este aparato la «inmensa mayoría de la población», para que quien esté más cerca del paciente inicie la reanimación, avise para que alguien vaya a por el desfibrilador y lo use cuanto antes, por lo que, ha dicho, «todo el pueblo debe saber donde está».

 

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