La Diputación ayudará a los pueblos cacereños en la depuración de aguas

Estación depuradora de aguas residuales de Malpartida de Plasencia. :: CEDIDA/
Estación depuradora de aguas residuales de Malpartida de Plasencia. :: CEDIDA

Se hará cargo de las plantas de los municipios que no disponen de suficientes recursos propios para gestionarlas

CRISTINA SÁNCHEZCÁCERES.

La Diputación se encargará de hacer funcionar las depuradoras de la provincia. El objetivo es ayudar a 24 municipios que actualmente no pueden hacer frente a la gestión de las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR).

El vicepresidente segundo de la Diputación y diputado de Medio Ambiente y Transición Ecológica, Alfonso Beltrán, ha mantenido recientemente reuniones con algunos de los alcaldes de estos pueblos. La intención es firmar un convenio bilateral para que la Diputación gestione este servicio de forma eventual.

En este sentido, Beltrán destacó en la primera de las reuniones que «hay ayuntamientos que no tienen capacidad ni para llevar a cabo la licitación». La ayuda de la Diputación irá encaminada a hacerse cargo de la gestión de todas las depuradoras de forma conjunta, con el objetivo de reducir gastos y mantener un control técnico y económico de todas ellas, al menos hasta que se saque la licitación de las EDAR. De esta forma, los ayuntamientos de las localidades «no tendrían que preocuparse de nada».

Se trata del primer paso para recuperar el Consorcio Medio XXI, eliminado en 2013

En concreto, la Junta de Extremadura ha remitido a la Diputación de Cáceres una lista de 24 municipios para que estudie cada caso. Se trata de localidades en las cuales la Junta o la Confederación Hidrográfica han instalado recientemente una depuradora, así como EDAR que están en periodo de pruebas o que necesitan ser reparadas.

No obstante, la oferta está disponible para todos los municipios de la provincia que lo consideren necesario. En concreto, Beltrán detalla que algunas localidades de la zona de las Hurdes, que no forman parte de los 24 afectados, ya se han puesto en contacto con Diputación para formar parte de este acuerdo, y afirma que «estamos abiertos a cualquier municipio».

El diputado de Medio Ambiente y Transición Ecológica se reunió el pasado martes con los municipios de la zona de Logrosán, el miércoles con los de Malpartida de Plasencia, el jueves en la zona de Ahigal y el viernes en Cedillo.

Aprobado en septiembre

Tras estos encuentros, los municipios afectados podrán remitir formalmente sus propuestas a la Diputación, que espera aprobar el convenio en el mes de septiembre. Se trata de una actuación que «urge mucho» al gobierno provincial, ya que actualmente todos los municipios, según la normativa europea, deben contar con una estación depuradora de aguas residuales.

Logrosán es uno de los municipios con los que se reunió Diputación para conocer el estado de sus depuradoras. En esta localidad, lleva un año funcionando y actualmente está siendo gestionada por la empresa que la construyó. Por ello, desde el Ayuntamiento explican que están interesados en formar parte de este convenio y, sobre todo, del futuro consorcio de la Diputación. En la actualidad, la depuradora supone «un gasto muy grande, sobre todo energético», aunque por el momento está siendo asumido por completo por el Ayuntamiento, no por parte de los vecinos.

Raúl Barrado, alcalde de Malpartida de Plasencia, otro de los municipios afectados, definió la reunión con el diputado como «una buena idea». En 2015, esta localidad perfeccionó su depuradora, que costeó dividiendo el coste entre el Ayuntamiento y los vecinos, que todavía pagan una cuota para sufragarla.

Actualmente, la EDAR de Malpartida de Plasencia es gestionada por la empresa que la construyó, con la cual deben cumplir todavía un año de contrato. Esto supone que, por el momento, no puedan formar parte del convenio de la Diputación, aunque Barrado aclara que «en cuanto podamos, nos adheriremos».

Pero no sólo estos 24 municipios que recibirán ayuda han tenido problemas con sus sistemas de depuración de agua. Sierra de Fuentes ha sido uno de los pueblos más perjudicados de la provincia debido a la instalación de las EDARS. Tras su puesta en marcha en 2014, los vecinos comenzaron a pagar 16 euros más cada mes en su tarifa de agua para sufragar el gasto que suponía la depuradora.

En este sentido, María Luisa Holgado, alcaldesa del municipio, indica que la factura se ha ido reduciendo paulatinamente en los últimos años, aunque los vecinos todavía tienen que pagar una tasa para hacer frente al gasto. Define la situación actual como «complicada», ya que cree que la depuradora tiene un tamaño desproporcionado en cuanto a la población de Sierra de Fuentes (unos 2.000 habitantes).

Por su parte, Jaraíz de la Vera invertirá 400.000 euros en una estación de bombeo de aguas residuales, ya que una parte del casco urbano vierte sus residuos a una cuenca sin tratar. Esto ha supuesto que, durante años, el Ayuntamiento de la localidad tenga que hacer frente a continuas multas.

Según explica a este diario Luis Miguel Núñez, el alcalde de la localidad, la construcción de la máquina depende de la Junta de Extremadura y se encuentra actualmente en fase de diseño, por lo que no hay fecha concreta para su puesta en funcionamiento. En todo caso, en Jaraíz de la Vera no se plantean por el momento solicitar ayuda a la Diputación para solucionar los problemas con el agua.

Beltrán define esta actuación como una «gestión puente» hasta que se formalice el Consorcio Medio XXI, una de las prioridades de esta legislatura, ya que fue eliminado en 2013. Surgió para velar por la conservación del medio natural, y una de sus mayores tareas era la depuración de aguas y gestión de residuos. El diputado de Medio Ambiente cree que disolver un Consorcio «fue un error, hemos perdido ocho años», y espera poder aprobarlo antes de final de año.

La presidenta de la Diputación, Rosario Cordero, estima que todavía se necesita construir alrededor de un centenar de depuradoras residuales en toda la provincia, además de ayudar a los municipios que ya poseen una y tienen problemas para gestionarlas. Por el momento, a través de esta actuación, la Diputación pretende «hacer una revolución completa sobre la depuración de aguas».