Devoción y resignación en Cáceres por el paso de San Judas Tadeo

La imagen, a su paso ayer por la Plaza Mayor. :: l. cordero/
La imagen, a su paso ayer por la Plaza Mayor. :: l. cordero

Hosteleros de diferentes puntos de la zona histórica, tras recibir una notificación, se vieron ayer obligados a retirar sus terrazas debido a la procesión

J. C. CÁCERES.

Sin incidentes reseñables, pero con diversas dosis de devoción y resignación a partes iguales. Así se desarrolló ayer por la tarde la procesión con la imagen de San Judas Tadeo, organizada por la Cofradía Sacramental-Eucarística de la Sagrada Cena y Nuestra Señora del Sagrario, que desde las 17.30 horas discurrió por diferentes emplazamientos de la zona histórica de la capital cacereña.

Si bien la previa de esta celebración ya había estado salpicada por la polémica, al notificar la Policía Local a algunos establecimientos hosteleros la obligatoriedad de retirar las terrazas desde media hora antes del inicio de la procesión, el discurso de la misma se desarrolló con total normalidad. La notificación afectó concretamente a los establecimientos de Santiago, de la parte alta de la Plaza Mayor, la calle Moret, Panera y General Ezponda. Puntos todos ellos donde 'religiosamente' los hosteleros retiraron sus terrazas con la suficiente antelación como para que no existiese ningún tipo de percance, previa supervisión efectuada por los agentes de la Policía Local, quienes comprobaron que todo estaba en perfecto estado de revista para poder velar por la seguridad.

Mientras muchos de los turistas y ciudadanos mostraron su asombro por la celebración de una procesión en pleno mes de octubre, los negocios de la parte alta de la Plaza Mayor, como es el caso de Esencia, tenían que abandonar provisionalmente sus quehaceres, al menos en lo que al servicio de terraza se refiere. Todo ello para volver a montar los archiperres una vez el paso de la imagen ya había avanzado calle arriba hacia Pintores. «No nos queda otra», comentaba uno de los trabajadores con cierta resignación mientras volvía a extender una de las sombrillas en la terraza.

Desde otros establecimientos, como es el caso de La Sureña, en la calle General Ezponda, hacían mención a las pérdidas económicas que este hecho puntual genera en el negocio, teniendo en cuenta que el sábado es día de gran afluencia: «Aunque hay que reconocer que no es una hora punta para nosotros, sí es cierto que hemos tenido que echar a varias personas de la terraza para recoger todo antes de que pase la procesión. Desconocemos cuánto tiempo tendremos que estar así porque no nos han comunicado la duración del recorrido», explicaban dos de los empleados.

El Octavo Arte, que aún cerca de las 18.00 horas continuaba dando servicio de comidas dentro del establecimiento con todas las mesas llenas en el interior, fue otro de los locales afectados por el paso de la imagen de San Judas Tadeo. Desde este restaurante también se hacía referencia al «trastorno» ocasionado, aunque en este caso sin poner el grito en el cielo y con ciertos aires de comprensión.

No obstante, desde la Cofradía de la Sagrada Cena y Nuestra Señora del Sagrario se defiende que las gestiones del colectivo religioso se han basado únicamente en «solicitar el preceptivo permiso para procesionar, como todos los años». Así lo entiende el mayordomo de la cofradía, Serafín Martín, quien sostiene que «a nosotros las terrazas no nos molestan, tan solo algunas mesas que se suelen apartar todos los años para que pueda pasar la imagen. Las terrazas de los soportales, por ejemplo, no nos afectan. Hay que dejar claro que esto no es una cuestión de nuestra cofradía, sino una decisión del Ayuntamiento. Nosotros no hemos solicitado que retiren las terrazas», puntualiza.

Cabe destacar que, ante la imposibilidad de que la procesión discurriese por Gran Vía y San Juan debido a las obras de reforma, el itinerario fijado por la Junta de Gobierno se redujo respecto a años anteriores. «Es un paso pequeño y la procesión no dura mucho», mantiene Serafín Martín apelando a la comprensión de la ciudadanía y de los hosteleros que se vieron afectados por el paso. Una procesión que, a pesar de avanzar justo debajo de algunos nubarrones, burló a la lluvia para regresar a la iglesia de Santiago, donde la imagen ya descansa.