Despiden a un supervisor de destrucción de minas en El Gordo tras una deflagración

Instalaciones de Expal en El Gordo en una imagen de archivo :: hoy/
Instalaciones de Expal en El Gordo en una imagen de archivo :: hoy

La Sala de lo Social indica que, al no seguir el protocolo de seguridad, puso en riesgo la vida de los trabajadores

SERGIO LORENZO CÁCERES.

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura ha confirmado el despido disciplinario de un supervisor de desmilitarización de la empresa que Explosivos Alaveses S.A. (Expal) tiene en El Gordo (Cáceres).

El supervisor tenía a su cargo a un operario líder de grupo autónomo de producción y a otros tres operarios, encargándose de anular minas antipersona y granadas.

Los técnicos comenzaron a trabajar en anular granadas identificadas como de fósforo blanco o WP. Eran granadas que procedían de Chipre. En el palé que contenían granadas de fósforo blanco había ocho granadas que no eran de ese tipo. Se veía a simple vista: tenían distinto color, el signo de identificación era 'TiC14' distinto al WP de fósforo blanco, y tenían una cola negra que no tienen las WP.

En supuestos como este, las órdenes de la empresa son las de parar y preguntar a los superiores. La Sala de lo Social indica que, pese a ello, el supervisor ordenó que el proceso continuara, sin efectuar siquiera radiografía de las granadas desconocidas.

Dos días después, un operario estaba taladrando una de estas granadas para inutilizarla cuando se produjo una deflagración; es decir, ardió súbitamente con llama, pero no hubo explosión. El supervisor ordenó que se esperase un rato sin tocarla y que luego se sumergiera la granada en agua, llevándola al área de chatarra. La Sala indica que ese protocolo se sigue con las granadas de fósforo blanco, pero no con las TiC14, en las que se desaconseja el contacto con el agua. El supervisor no comunicó la incidencia a los superiores.

Expal Disposal y Recovery S.A. decidió despedir al supervisor, que tenía un salario mensual de 2.114 euros, incluida la prorrata de pagas extraordinarias.El trabajador se mostró disconforme con el despido, pero la Sala de lo Social lo confirma como disciplinario al asegurar que el incumplimiento de las órdenes de seguridad dadas por la empresa en una actividad como la de inutilizar munición de guerra «pone en peligro la seguridad e integridad física del resto de trabajadores».

Explica que el supervisor tenía formación en prevención de riesgos laborales y, en particular, en taladro y descarga de granadas de fósforo blanco. Recalca que el hecho haber continuado con el procedimiento en lugar de parar puso en riesgo la seguridad de los trabajadores, y eso «presenta entidad suficiente para fundamentar un despido».