Despertando sueños

Despertando sueños
JUAN CARLOS MARTÍN BORREGUERO

¡Hablad poetas del pasado!. ¡Abridme los ojos! pintores de luces y sombras que antaño llenabais de sueños las esperanzas y anhelos de los mortales. ¡Entrad en mi mente y revolved todo mi orden interno! ¡Sí! ¡vosotros! filósofos clásicos que gastabais vuestras vidas analizando la frugalidad de los dulces néctares de la vida y la eternidad de una calma de remansos de paz. ¿Dónde estáis hoy? ¿Porqué calláis ante los comerciantes de la palabra hueca, de la promesa vana y de los principios veleta?. ¿Dónde están esas raíces de la civilización que nos llevaron a hacer grandes a los pueblos que llenan páginas de Arte, de Historia, de Filosofía, de Música, de Dramaturgia, de Retórica, de Poesía, de Danza? Duermen el sueño de los justos, mientras, los jinetes de la crisis cabalgan sobre monturas de promesas a incumplir, y nos ciegan con destellos inalcanzables de riquezas que nunca sacian nuestra sed de tecnología, de petroleo, de plásticos,... En definitiva, de sueños artificiales que nos alejan de la verdadera esencia del ser humano: la empatía. Nos arrojan a un abismo de egoísmo infinito y devastador. Sí, devastador con el entorno, devastador con nosotros mismos, y devastador de los preciosos sueños que movían el mundo. En este ajetreado horario y calendario que tienes ante ti, párate un segundo y reflexiona. Tanto correr ¿hacia adónde te lleva?. No te distraigas con los escaparates del camino ¿cuál es tu destino final? ¿cuál es la meta que olvidaste por el camino?. Pues, mientras te reencuentras con ella, observa de verdad a ese niño que llevas dentro y hazlo feliz, seguro que así encuentras de verdad, no sólo tu meta, sino también tu verdadero camino: esa Vía de la Plata, esa Cañada Real, o ese camino de peregrinos que aún subsiste en los márgenes de la moderna A-66.