Denuncian la puesta a la venta de un local sin permiso de los dueños

Fachada del local, situado en Profesor Hernández Pacheco. :: j. rey/
Fachada del local, situado en Profesor Hernández Pacheco. :: j. rey

La inmobiliaria, que cambió las cerraduras del inmueble y lo incluyó en su cartera, admite que ha sido un error al confundirlo con otro

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

Imagine que es propietario de un local comercial y que decide ponerlo a la venta, que entrega las llaves a su agente inmobiliaria de confianza y que cuando ésta se dispone a entrar en el establecimiento para poner el cartel resulta que no puede acceder al interior porque la cerradura ha sido cambiada sin su consentimiento.

La cosa no queda ahí porque en los escaparates hay varios carteles en los que se anuncia la venta del inmueble con un teléfono de contacto, sin ninguna otra referencia. Y, además, en el interior se ha instalado una alarma de seguridad.

Esto es, a grandes rasgos, lo que le ocurrió el pasado jueves a los dueños del local comercial situado en el número 4 de la calle Profesor Hernández Pacheco, la vía que une la Plaza de Conquistadores (Colón) con la Plaza de San Francisco. Los propietarios, que prefieren mantenerse en el anonimato, han denunciado los hechos ante la Policía Nacional, que ha puesto el caso en manos de la unidad judicial para que investigue lo sucedido, según ha confirmado la Policía a este diario.

Detrás del número de teléfono de los carteles está Aliseda Inmobiliaria, la antigua compañía del banco Popular, controlada en la actualidad por el fondo Blackstone y Santander. Preguntada por los hechos, la inmobiliaria admite que ha habido un error. «Se ha tratado de un error en la localización de un local, ya que está en nuestra cartera el local contiguo», indica la firma. «Ya hemos sacado de comercialización el mismo; tan pronto como hemos conocido la situación», agrega.

El local comercial de la calle Hernández Pacheco ha aparecido hasta el pasado lunes en el portal inmobiliario de Aliseda, donde se especificaban sus dimensiones (96 metros cuadrados) y su precio de venta: 120.500 euros (con un descuento aplicado del 12 por ciento). «Hemos pedido disculpas a los propietarios y vamos a hacernos cargo de los costes y a arreglar los desperfectos causados», agrega la compañía.

Los propietarios del establecimiento mantienen su denuncia. «Ha sido un atropello; un allanamiento», lamentan. Han querido compartir su experiencia para alertar al resto de dueños de locales de la ciudad, a los que aconsejan estar muy pendientes de sus establecimientos cerrados.

La primera señal

Cecilia Calderón, propietaria de la inmobiliaria Rústicas y Urbanas, fue la profesional que alertó a la dueña de que la llave no entraba en la cerradura de la reja protectora. El inmueble, que hasta entonces había estado en alquiler en otra inmobiliaria de la ciudad, lleva sin uso aproximadamente cuatro años. «Comprobamos que también estaban reventadas las dos cerraduras de la puerta de cristal», que da acceso al local, recuerda Calderón. «Nunca me he encontrado con una situación de este calibre en mis 18 años de experiencia», señala.

Ante este panorama, decidieron poner el caso en manos de la Policía, además de telefonear al número que aparecía en el cartel. Descubrieron entonces que una voz en nombre de Aliseda respondía al otro lado de la línea. «Lo primero que pensamos es que detrás de esto había algo que no era claro y que podía ser perfectamente una estafa», añade la agente inmobiliaria.

Los dueños han tenido que sufragar tres cambios de cerradura. «Nos han destrozado la puerta», se lamentan mientras avanzan que exigirán daños y perjuicios. Además, hay algo que no les cuadra del todo. «A nosotros la Policía nos ha pedido una nota simple para certificar que éramos los dueños del local y el cerrajero también. ¿A estos señores nadie les ha pedido nada para cambiar las cerraduras? No entendemos nada», zanjan sin explicarse lo sucedido.

 

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