Que cundan

TROY NAHUMKO

En menos de una semana he tenido la suerte de tener dos conciertos tan cerca de mi casa que pude coger mi guitarra e ir caminando al espectáculo. En cualquier época del año para cualquier músico este es un lujo casi inaudito. Pero después de un verano lleno de conciertos en los EE. UU, Portugal y España, llegando hasta mis amadas islas afortunadas, estas pequeñas delicias me resultan particularmente dulces. Para más encanto, ambos conciertos tuvieron lugar en entornos casi perfectos. Bajo las luces intermitentes del escenario pude distinguir las siluetas de aquello que me enamoró la primera vez que llegué a Cáceres; las torres almohades que salpican nuestra majestuosa pero enferma muralla. Volvía a una ciudad que parecía adormilada pero a medida que caía la noche se llenaba con bronceados rostros familiares que también regresaban a casa después de un verano de aventuras, intensificando las buenas vibraciones que impregnaban las dos noches. Rostros ansiosos por llevar a los niños a la escuela y comenzar un nuevo ciclo y algunos que lamentaban el final de los largos días de verano llenos de chiringuitos y arena. Ambos lo suficiente descansados como para ignorar el canto de la sirena de Netflix y el sofá y aprovechar estos últimos momentos de ocio antes de que se asiente la rutina y la canción del sofá se vuelva cada vez más difícil de ignorar. Lo suficientemente relajados como para encontrarse con viejos amigos y tal vez hacer alguno nuevo fuera de las cuatro paredes de siempre y fortalecer los lazos que forman una comunidad. Las noches ya son más frescas y con ellas viene el último brote de eventos antes de que nuestra hermosa ciudad entre en su estado de hibernación que solo está brevemente salpicado por la pachanga desmoralizante de las fiestas navideñas de diciembre. El desafío ahora es encontrar una manera de difundir aquellas buenas vibraciones durante todo el año y que no solo se concentren en ciertas fechas. Hacer que noviembre a marzo sean un poco menos oscuros. Si Netflix y Youtube pierden algunos espectadores en el proceso, es un riesgo, que por mi parte, estoy más que dispuesto a asumir.