Una comunidad de vecinos de Cáceres gana a una multinacional de ascensores al ser abusivos contratos de 5 años

Edificio afectado. :: l. cordero/
Edificio afectado. :: l. cordero

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

«Son el pez grande que ha querido comerse al pez pequeño, pero les ha salido mal», afirma Antonio García, presidente de la comunidad de propietarios del edificio 4 de la calle Atahualpa de Cáceres, que acaba de ganar un contencioso con una multinacional de ascensores.

Antonio García afirma que al principio se sintieron engañados porque querían rehabilitar los cuatro ascensores del edificio. «Nos pedían 110.000 euros y vimos que había otra empresa que nos lo hacía por 68.000 euros». Luego pensaron que la multinacional les estaba cobrando mucho por el mantenimiento de los ascensores y se cambiaron a una empresa más barata. El presidente de la comunidad de vecinos señala que cumplieron los plazos de aviso, pero la multinacional les dijo que no podían hacerlo. «Entonces nos amenazaron. Yo estuve pensando en denunciarles por amenazas», indica.

El asunto terminó en los juzgados. La multinacional denunció a la comunidad de propietarios, pidiéndole una indemnización de 13.375 euros por daños y perjuicios.

La demanda ha sido desestimada por el Juzgado de Primera Instancia número 7 de Cáceres. El tribunal señala que la comunidad de vecinos y la multinacional tenían desde el 12 de diciembre de 1983 un contrato de mantenimiento de los ascensores instalados en el edificio. Habían negociado de forma individual la cláusula de duración y prórroga del contrato, estableciéndose una vigencia de cinco años, prorrogables por periodos de igual duración de cinco años, mientras una de las partes no lo denunciara al menos con 90 días de antelación.

El abogado de la comunidad de vecinos, Juan Luis Picado, recalcó en el juicio que los contratos eran de adhesión. «Son contratos en los que las cláusulas están impresas, preredactadas por la empresa para su comercialización en masa, de manera que la comunidad únicamente podía firmar o no firmar el contrato, pero no influir o negociar de forma efectiva con la empresa, lo que no equivale a negociación en modo alguno».

El Juzgado ha desestimado la demanda de la empresa de ascensores, y declara nulas las cláusulas de duración del contrato y las prórrogas por abusivas. Asegura el tribunal que hay que considerarlas abusivas «por infringir la normativa de consumidores», ya que la cláusula de duración de cinco años ha sido impuesta unilateralmente por la empresa, considerando que es una duración excesiva. Esta sentencia puede ser recurrida en el Juzgado y la Audiencia Provincial.