CÁCERES

Comandante Rodríguez Plaza: «El Ejército español hizo una gran labor en Bosnia»

Miguel Ángel Rodríguez Plaza en su exposición 'Huellas imborrables'. :: jorge rey/
Miguel Ángel Rodríguez Plaza en su exposición 'Huellas imborrables'. :: jorge rey

En el Palacio de las Cigüeñas expone 58 fotografías que tomó en su participación en tres misiones de paz

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

«Acabo de venir de Bosnia, de estar en los mismos sitios que muestran las fotografías de esta exposición, y ya nada es así. Todo lo que se destruyó está reconstruido gracias al turismo», afirma el comandante Miguel Ángel Rodríguez Plaza en el interior del Palacio de las Cigüeñas, rodeado de las 58 fotografías de su exposición 'Huellas imborrables' que se inauguró el pasado 20 de septiembre.

La exposición es un repaso fotográfico a la misión que realizó la Brigada Extremadura en Bosnia-Herzegovina, en la que él participó activamente. Son fotografías en color y en blanco y negro que realizó cuando estuvo en Bosnia en tres ocasiones participando como militar sanitario: en los años 1994 y 1995, en 1997 y en el año 2001. «Aprovechando la movilidad que tenía al ser sanitario militar y mi afición a la fotografía, pude captar toda esa visión de devastación, de desastre que acarrea una guerra», afirma este militar, ahora en la reserva, que recuerda el cariño que la población de Bosnia tenía a los españoles. En sus fotos se ve la destrucción en la hermosa ciudad de Mostar, en donde su famoso puente fue destruido por unidades del Consejo Croata de Defensa el 9 de noviembre de 1993.

«El Ejército español hizo una gran labor en Bosnia, en Mostar hicieron tres pasarelas de comunicación sobre el río Neretva, hasta que se reconstruyó el puente». Los militares extremeños participaron activamente en la pacificación de la zona, entre sus muchas actividades estaban el proteger una zona de seguridad para que familias de bosnios y croatas pudieran reencontrarse sin ser objetivo de francotiradores, escoltaron convoyes de ayuda humanitaria y repartieron medicamentos entre la población.

Hay imágenes de contraste en su exposición como la del anuncio de un hotel, en donde debajo del dibujo de una cama, emblema de un lugar para descansar, está el agujero de un proyectil que atravesó el edificio, pasando al lado un hombre sin una pierna, producto de la explosión de una mina, y al lado un soldado español asomando armado sobre la torreta de un tanque, vigilando para mantener la paz.

Hay casas destruidas, en donde en una ciudad en donde convivían croatas, bosnios, serbios y yugoslavos se desató el odio y unos a otros se destruían las casas. «No tenían bombas y cuando querían volar una casa ponían una vela a cierta altura, abrían varias bombonas de butano y cuando el gas alcanzaba a la llama, llegaba la explosión que hacia volar por los aires el tejado, por lo que la vivienda ya no se podía usar».

Miguel Ángel Rodríguez tenía ganas de volver a Bosnia, ya en la paz que él y otros españoles ayudaron a mantener, y lo acaba de hacer hace unas semanas. Fue en una excursión a la que acudieron varios militares ya en la reserva.

«He ido con las fotos y he hecho otras en la actualidad en los mismos sitios. Todo está reconstruido. Nos quieren tanto que en Mostar hay una Plaza de España, en donde figuran los nombres de los españoles que murieron allí. Había un acto público para poner flores a los españoles caídos y cuando estaba hablando el cónsul me llamó por mi nombre. Dijo que me conocía porque había sido mi intérprete en los campos de refugiados. La verdad es que mucha gente no es consciente de la gran labor que España estuvo haciendo allí».

 

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