El colegio Francisco Pizarro de Cáceres se queja de los chabolistas que viven junto al centro

A la izquierda es donde está la chabola, adosada al patio del colegio en el que juegan los niños. :: l. c./
A la izquierda es donde está la chabola, adosada al patio del colegio en el que juegan los niños. :: l. c.

La pareja que reside en la calle indica que seguirán en ese lugar, ya que el Ayuntamiento no les da una solución real

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Fernando y Marta no se van. Hace una semana esta pareja, que vive en una especie de chabola en la avenida del Ferrocarril, la variante enfrente de AKI, anunció que se irían a vivir a una vivienda digna con la ayuda del Ayuntamiento; pero ayer por la mañana daban una rueda de prensa frente a la chabola, y seguraron que iban a seguir ahí ya que la ayuda que les había prometido el Ayuntamiento no era real.

Continúan por lo tanto en la chabola en la que llevan dos años, adosada al parque de recreo del colegio público Francisco Pizarro, cuya directora ha señalado a este diario que esta situación está creando un grave problema de insalubridad. Ya que al otro lado de la tapia en la que viven Fernando y Marta está un patio en donde juegan niños de 3 a 5 años, y juegan entre malos olores y el humo de la hoguera que enciende Fernando para combatir el frío. La directora del centro, Concepción Román, señala que la situación irá a peor cuando empiece el calor.

Por otra parte el patio del colegio tiene una puerta de metal, que da justo a la mitad de la chabola. La puerta está siempre cerrada, pero es una puerta de emergencia por si ocurre algo en el colegio. «Si pasa algo -dice Fernando-, nosotros seríamos los primeros en ayudar a los niños».

La rueda de prensa de ayer había sido convocada por la asociación cacereña 'Qué bonita es la vida', colectivo que pretende disminuir el suicidio en la provincia y mejorar condiciones de vida de los ciudadanos. Pedro Martín Moreno, miembro de la asociación, pedía al Ayuntamiento que ofreciera soluciones de verdad a esta pareja, en la que Fernando, que en mayo cumple 82 años, tiene cáncer de próstata y ha sufrido un infarto. Marta, su pareja desde hace una década, dice que él tiene que operarse, «pero no se opera por no estar después aquí, en donde no hay las necesarias condiciones de higiene». Ella, de 53 años, tiene una discapacidad psíquica.

Él, que fue ebanista, tiene una pensión de 640 euros y ella no tiene pensión alguna. Durante bastante tiempo estuvieron viviendo en un piso de alquiler en la zona de la calle Reyes Huertas. «Al principio pagábamos 120 euros de alquiler y al final cerca de 200 euros», cuenta Fernando, que asegura que a él no le importaría vivir en un piso en donde no pagara una cantidad superior a esa cantidad.

Dice que se quedó sin ese piso al tener un problema con la propietaria, ya que tuvieron una avería de agua que él pago y esperaba que la asumiera la propietaria, pero no fue así. Tampoco la dueña quería pagar los 600 euros del recibo del consumo de agua por la avería.

Al final se vinieron a vivir a la chabola frente a AKI, al haberla dejado unos rumanos. Viven a la intemperie, durmiendo en una caseta de la luz, en donde apenas cabe el colchón en el que duermen.

El Ayuntamiento ha señalado al Diario HOY que se ha preocupado por esta pareja, que incluso le buscaron siete pisos de alquiler a Fernando, pero cuando ya se iba a mudar se echaba para atrás (él lo niega). La Corporación puso en conocimiento de la Fiscalía esta situación, por si se pudiera atenderlos de otros modo al incapacitarlos, pero la Fiscalía ha indicado que estas dos personas están capacitadas.

Hace una semana el Instituto Municipal de Asuntos Sociales (IMAS) y la pareja parece que llegaban a un acuerdo: iban a pasar unos días en el albergue municipal y en una pensión, hasta que le encontraran un piso; pero Fernando afirma ayer que el IMAS no ha cumplido, al no haber sitio en la pensión y en el albergue no podían estar el tiempo que se dijo.