Ciriaco Benavente vuelve a casa

Ciriaco Benavente, en una imagen reciente como obispo de Albacete. :: cedida/
Ciriaco Benavente, en una imagen reciente como obispo de Albacete. :: cedida

El que fuera obispo de Coria-Cáceres durante 14 años regresa a su tierra tras retirarse y ser relevado como prelado de Albacete

María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

Atiende por teléfono desde Roma, donde ha hecho escala desde Tierra Santa para asistir a la canonización de Pablo VI. «He saludado a un grupo de placentinos en la Plaza de San Pedro», dice con tono amable Ciriaco Benavente Mateos. El que fuera obispo de la Diócesis de Coria-Cáceres durante 14 años está a punto de volver a casa.

Ha cumplido 75 años y, tal y como mandan las normas de la iglesia, Ciriaco Benavente ha presentado al Papa Francisco su renuncia a cargos pastorales, para que el Pontífice decidiera sobre su continuidad o no como obispo de Albacete, cargo que ocupa desde diciembre de 2006, año en el que dejó Coria-Cáceres para trasladarse a tierras manchegas. Aquí fue sustituido por Francisco Cerro Chaves.

Ciriaco Benavente ya tiene sustituto en Albacete. El pasado 25 de septiembre el Papa anunció su decisión de aceptar la renuncia del extremeño, que se retira, y dio a conocer el nombre de su sucesor. Benavente será relevado por Ángel Fernández Collado, quien hasta entonces ejercía como obispo auxiliar de Toledo. La toma de posesión será el 17 de noviembre y hasta esa fecha el extremeño ejercerá como administrador apostólico de la Diócesis de Albacete. Después pasará a ser obispo emérito de esta Diócesis.

«Volveré a Plasencia y le diré al obispo: aquí estoy para lo que necesites»

La pregunta es obligada. ¿Regresará a Extremadura? La respuesta es afirmativa. Ciriaco Benavente planea instalar su residencia en Plasencia. «Probablemente volveré a la tierra. Volveré a Plasencia. Allí tengo un hermano y varios sobrinos», explica el prelado.

Aunque nació en Malpartida de Plasencia, recuerda, cuando era joven sus padres se trasladaron a la capital del Jerte. Y es aquí donde quiere instalarse. «Soy de Malpartida y me siento chinato a mucha honra. Pero cuando teníamos 15 años mis padres se fueron a vivir a Plasencia y media vida mía ha transcurrido allí», expone.

No obstante, no quiere romper su vínculo con Albacete. Por eso, avanza, se trasladará durante algunas temporadas a la que ha sido su ciudad durante los últimos doce años. Le han tratado bien, confiesa.

«Pasaré algunas temporadas por Albacete para mantener fresca la relación con los amigos. En Albacete me ha ido muy bien. Son muy buena gente. Son muy abiertos y comunicativos. Me he sentido en general muy querido y muy acogido. Creo que más de lo que merezco», dice.

En Plasencia quiere instalarse en la Casa Sacerdotal, antiguo seminario convertido en lugar de retiro para sacerdotes jubilados. El edificio ha recibido varios premios de arquitectura. Y tenderá su mano, avanza, para ayudar en lo que se pueda. «No me van a faltar tareas. Le diré al obispo: aquí estoy para lo que necesites», señala en referencia a José Luis Retana. «Soy sacerdote y obispo y seguiré siéndolo hasta que me muera. Puedo seguir dando misa», expone Benavente Mateos.

«A mí me gustaría mucho que pasara a una diócesis extremeña; sigo pensando que es una cierta anomalía»

Indica que la principal diferencia que ha apreciado entre la Diócesis de Coria-Cáceres y la de Albacete ha sido el tamaño. La extremeña, apunta, «es una diócesis más pequeña. Esta tiene más extensión y más habitantes», resume. «Los extremeños somos gente abierta. Mi madre me decía de broma que yo era capaz de hacer amistades hasta en el metro. En La Mancha también son muy acogedores», apunta.

Hay cosas que no han cambiado durante su ausencia. En su día defendió que Guadalupe perteneciera a una diócesis extremeña. «Me pronuncié en su momento y lo que dije entonces lo sigo manteniendo hoy. A mí me gustaría mucho que pasara a una diócesis extremeña. Es la patrona de Extremadura y sigo pensando que es una cierta anomalía. Es verdad que las diócesis no coinciden con los límites provinciales. Pero hay un deseo que expresó el Concilio Vaticano II que, en la medida de lo posible, se acomodaran los límites políticos a los límites religiosos», expone.

Ahora disfrutará de más tiempo libre. ¿A qué lo dedicará? «Espero poder disfrutar y gozar de la lectura y del estudio con calma. Y dedicar un poco más de tiempo a la oración», adelanta Ciriaco Benavente. El obispo vuelve a casa.

 

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