«Muchos científicos no pueden volver»

La científica cacereña María Escudero ha recibido ya 16 premios nacionales e internacionales. :: cedida/
La científica cacereña María Escudero ha recibido ya 16 premios nacionales e internacionales. :: cedida

Profesora en la Universidad de Copenhague, desarrolla un proyecto de catalizadores electroquímicos María Escudero Escribano Científica cacereña, premio Princesa de Girona

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

La perseverancia de María Escudero Escribano (Cáceres, 1983) y su incansable amor por la ciencia, inculcado por sus padres desde su infancia, ha bordado su vida profesional de éxitos. «Siempre he querido esto, pero me parecía muy difícil entrar en este mundo; hay que ponerle mucha dedicación y luchar por ello», explica en conversación telefónica desde Stanford, en California, en donde se encuentra estos días por cuestiones de trabajo, ya que reside en Dinamarca. Es dueña de un curriculum gigante que solo puede causar admiración y respeto. Por citar solo algo: ha firmado 25 artículos en publicaciones internacionales, incluyendo la revista Science, suma 16 premios y distinciones nacionales e internacionales, ha disfrutado de seis becas y ha registrado tres patentes.

El esfuerzo parece estar en el ADN de esta joven, ingeniera química por la Universidad de Extremadura y doctora en Química por la Autónoma de Madrid, que el pasado 21 de febrero recibió el premio Fundación Princesa de Girona a la Investigación Científica, ex aequo con otro químico, Guillermo Mínguez Espallargas. Es uno de los galardones más prestigiosos de este ámbito, con un jurado de altura integrado por Rolf Tarrach, físico y presidente de los rectores Europeos, la bioquímica Fátima Bosch, el químico Avelino Corma, la filósofa Adela Cortina, el sociólogo Emilio Lamo, el cardiólogo Valentín Fuster el investigador Samuel Sánchez y el físico Luis Torner «Ha sido una gran noticia», explica esta joven, «un reconocimiento para investigadores jóvenes a nivel nacional, es muy competitivo y se presenta mucha gente con curriculums brillantes».

Lo que esta fundación ha reconocido es el impacto científico, tecnológico, energético y social de su trabajo, que desarrolla en la Universidad de Copenhague, en donde desarrolla un proyecto de catalizadores electroquímicos basados en nano-partículas. Se trata de un sistema que busca sustituir metales nobles para reducir los costes y aumentar la eficiencia en procesos de obtención de la energía limpia. La pila de combustible de hidrógeno es uno de los elementos fundamentales de este campo de investigación. En California es un sistema del que ya disponen muchos automóviles. «Es ya una realidad». Escudero, profesora titular en la Universidad de Copenhague, cuenta con una beca, la Villum Young Investigator de 1,3 millones de euros con los que trabajará hasta 2023 junto al equipo que dirige.

LAS CLAVES «Este premio ha sido una gran noticia, es muy competitivo y se presenta gente brillante» «Siempre he querido esto, pero hay que ponerle mucha dedicación y luchar por ello» «Hay cosas que no se han superado, es muy necesario abordar el tema de la mujer en la ciencia»

Trayectoria

María Escudero estudió en el colegio público Camilo Hernández de Coria (en donde vivió hasta los 13 años), en el de Prácticas y en el Instituto Norba Caesarina de Cáceres, centros que supusieron su primer contacto con el saber. «Sacaba buenas notas tanto en materias de ciencias como de letras» explica. Lo que resultaba más complicado era decidirse. La influencia familiar pesó y mucho. Su padre, ingeniero técnico industrial con la especialidad en Química y profesor de FP, le marcó el camino. «No sé a qué edad me aprendería la tabla periódica, pero seguro que fue pronto», bromea y a renglón seguido expresa una enorme gratitud a sus padres. «Ellos son de una generación en la que estudiar carreras universitarias fue complicado, no lo tenían todo», destaca. Estudió la carrera en Badajoz, lo que le permitió estar cerca de su familia. «Tanto en los colegios e institutos públicos donde he estudiado, como en la UEx, puedo decir que he recibido una formación de la mayor calidad posible», apunta.

La investigación en España se ha visto profundamente mermada por la crisis económica en un país en el que la ciencia nunca ha sido su mayor apuesta. La fuga de cerebros es una realidad, a juicio de esta joven cacereña. «Hay mucha gente que no puede volver, gente que se ha ido porque sus proyectos se han quedado sin financiación, es muy duro tener que irte de tu país». En su caso cree que podría volver, aunque tiene una plaza fija, indefinida, y el trabajo de sus sueños en Dinamarca. La cultura nórdica le parece muy bien organizada. «No hay casi nada de burocracia para nosotros, todo es más sencillo, es un país que tiene en cuenta la conciliación, a las cinco de la tarde no hay casi nadie trabajando», explica. Pero de alguna forma también echa de menos este país, la forma de relacionarnos, y sobre todo la familia. Tras dos años viviendo en California al lograr una beca de la Universidad de Stanford el cambio a Dinamarca le brindó estar más cerca de ella.

Mujer y ciencia

Para María Escudero es «muy necesario» abordar el tema del acceso de la mujer a puestos científicos relevantes. «Yo estoy muy acostumbrada a moverme en un mundo de hombres, y las estadísticas están ahí», explica haciendo alusión a ciertas corrientes negacionistas que propugnan que la igualdad ya está lograda. «Hay cosas que no se han superado». Explica que en carreras como la suya hay un número mayor de estudiantes mujeres que de hombres. En la tesis doctoral la cifra se iguala , mientras que en puestos «post doc» la cifra «cae brutalmente». «Incluso en países como en Dinamarca, donde hay una mayor conciliación y oportunidades, todavía es un reto». Quedan aún muchas inercias por romper, como la presencia masiva de hombres en tribunales para la selección de puestos de trabajo.