Cerrado por obras (ajenas)

FATIMA LOZANO

Yo tenía justo seis meses de edad cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin dejaron su huella sobre el suelo lunar dando un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad que el piloto del cohete Michael Collins no tuvo la oportunidad de disfrutar. La misión se envió al espacio el 16 de julio de 1969 y llegó a la superficie de la Luna el 20 de julio, tan solo cuatro días después. En España, por la diferencia horaria, la hazaña del Apolo 11 se produjo el 21 de julio, por lo que en apenas diez días se cumplirán cincuenta años de esta misión espacial que, entre otras cosas, dejó anclada a un cráter una placa para el recuerdo, en la que se podía leer: «Vinimos en son de paz, en nombre de toda la humanidad».

Tan solo cuatro días para llegar desde Cabo Kennedy, en Florida (EEUU), hasta el satélite natural de la Tierra recorriendo una distancia que se estima en 384.400 kilómetros. Unos 100.000 kilómetros al día peregrinaron los tres tripulantes antes de pisar suelo en el Mar de la Tranquilidad, seis horas después de haber alunizado. A juzgar por estas cifras, esa misión debió ser pan comido si la comparamos con la instalación de las escaleras mecánicas en la mitad de la calle Alzapiernas, una vía que apenas mide treinta metros. Este proyecto para mejorar la accesibilidad que mantiene cortada la conexión entre las calles Parras y Moret lleva en marcha desde el mes de enero, y ya va para seis meses, con el consiguiente perjuicio para los negocios de la zona. Algunos han tenido que colgar el cartel de 'Cerrado por obras', y ya han anunciado acciones legales por las pérdidas económicas que conlleva tener sus puertas entornadas. La vía judicial podría convertirse en el único noray del muelle donde amarrar el barco para evitar que la tormenta hunda la economía de estas tiendas y restaurantes, ya de por sí depauperada por la caída del consumo local.

Diversas vicisitudes han ido arrastrando la fecha de inauguración de abril a junio y ahora a septiembre y, la verdad, se hace necesaria ya una misión especial para dar carpetazo a esta obra que dura demasiado y que está acabando con la paciencia de los afectados, principalmente los empresarios, pero también los viandantes y turistas que deben modificar su itinerario para enfilar la entrada natural al centro histórico desde la plaza de Obispo Galarza. Vamos, !que más difícil fue ir a la Luna¡...y de eso hace ya cincuenta años.