El cepillo electrónico ya está aquí

Una parroquia cacereña permite hacer donativos con el móvil, la tarjeta o el reloj | El primer dispositivo de este tipo instalado en una iglesia extremeña permite aportar 2, 5, 10 o 20 euros mediante el sistema 'contactless'

El cepillo electrónico ya está aquí
A.A.

La parroquia de San José, en la ciudad de Cáceres, puede presumir de ser pionera. Será la primera de Extremadura en contar con el cepillo electrónico, el dispositivo que permite hacer donativos sin monedas ni billetes de por medio. El sistema, que funciona desde hace tiempo en iglesias de distintas ciudades españolas, principalmente capitales con un número de habitantes elevado, aterriza en Extremadura de la mano del Obispado de Coria-Cáceres.

«Nos lo ofreció una entidad financiera, nos pareció una idea interesante y hemos decidido probar», afirma Ginés Rubio, ecónomo de la Diócesis. Tras unos días poniéndolo a punto, el dispositivo fue instalado esta semana en el templo de San José, donde permanecerá durante un periodo de entre uno y dos meses. «Veremos qué tal funciona, cuál es su grado de aceptación, y en el caso de que vaya bien, nos plantearíamos incorporar un segundo dispositivo a otra parroquia», explica Rubio.

El sistema es básicamente un datáfono. Similar al que hay en cualquier negocio al uso, aunque con dos diferencias fundamentales. La primera es el aspecto exterior, pues el que se utiliza en las iglesias está metido en una estructura, para poder colocarlo en un sitio donde permanezca. La segunda es que no hay un teclado con número para meter una clave. Lo único que el usuario ve es un espacio por el que pasar la tarjeta equipada con el sistema denominado 'contactless'. Este tipo de tarjetas permiten pagar simplemente pasándola por encima de un lector, sin necesidad de meterla en una ranura e introducir el pin, siempre que el pago a realizar no supere un determinado montante, habitualmente 20 euros.

Como en la tienda o el súper

De hecho, esta última cantidad será la máxima que los usuarios puedan donar de una sola vez. En concreto, el cepillo electrónico instalado en el templo cacereño ofrece cuatro cantidades: dos, cinco, diez y veinte euros.

La metodología 'contactless' está ya muy extendida en el mercado. Son muchos los usuarios que la emplean de forma cotidiana para abonar sus compras en tiendas o supermercados, y se han desarrollado variantes que hacen posible pagar con el teléfono móvil o el 'smartwach' (relojes inteligentes), a los que previamente se ha incorporado la información de la tarjeta bancaria. De esta forma, quien quiera hacer una donación a la iglesia no tendrá más que pasar la tarjeta, el teléfono móvil o el reloj inteligente por el lector y elegir la cantidad que quiere aportar.

El ecónomo de la Diócesis de Coria-Cáceres explica que al igual que hace cualquier negocio que dispone de datáfono, también el Obispado paga un alquiler a la entidad financiera que les facilita el dispositivo, el primero de este tipo en llegar a la Iglesia extremeña.

Pantallas con el evangelio y misas con televisión y vídeos

El cepillo electrónico mediante el sistema 'contactless' es el último ejemplo de las nuevas tecnologías incorporadas al día a día de la Iglesia, pero en la comunidad eclesiástica extremeña hay otros ejemplos de modernización.

En las tres diócesis (Plasencia, Mérida-Badajoz y Coria-Cáceres) está extendido desde hace tiempo el uso de las pantallas o las proyecciones durante las eucaristías, e incluso hay sacerdotes que emplean estas herramientas para ilustrar lo que están exponiendo en sus homilías. También hay templos –el de Santa María de la Esperanza en Plasencia, por citar uno– que emplean de forma cotidiana la pantalla de televisión durante las misas, de modo que quien asiste a ellas puede guiarse por lo que aparece en ellas durante la ceremonia.

Otro caso de uso de la tecnología para el beneficio de los feligreses es el de la parroquia del Espíritu Santo, en Badajoz, situada junto al centro de salud de Valdepasillas. «Nos regalaron una televisión, y pensando en cómo podría servirle a nuestra comunidad, se me ocurrió que podríamos ponerla en la iglesia y que proyectara el evangelio de cada día», recuerda el párroco, Valeriano Domínguez Toro. «Le comenté a Alfonso, un feligrés que ayuda mucho a la parroquia, siempre de forma altruista–continúa explicando el sacerdote–que tenía esa idea, que si había alguna forma de hacerla realidad, y él, que es informático, conectó la televisión a internet y se encargó de hacer lo necesario para que cada día, esa pequeña televisión muestre el evangelio que toca». El sistema, concluye el párroco, «ha tenido una respuesta muy buena por parte de los feligreses, que se sientan frente al monitor y leen el texto, de manera que su experiencia en el templo es más rica».