El Carnaval y la ballena

El Carnaval y la ballena
MARCE SOLÍS

Estamos en los días previos al carnaval y hay que ver (y reconocer) el esfuerzo que están haciendo algunas personas de Cáceres para que esta pagana fiesta vuelva de nuevo a la ciudad. Creo que ese es el camino adecuado, que surja de abajo, de la gente, no desde las instituciones. Estas lo que deben hacer es apoyar (de verdad) y confiar (de verdad) en colectivos que trabajan y se preocupan para que tengamos mas opciones de divertirnos y disfrutar del ocio.

Pero lamentablemente no son tiempos políticos de paganismos y los que mandan ahora en el ayuntamiento están mas por otro tipo de actos 'festivox' mas cercanos a la España tradicional y casposa.

Si en vez de un desfile carnavalesco hubiera sido una procesión o un encierro no habría alfombrilla roja que impidiese su paso por la calle San Antón (aunque no hay que olvidar que en provincias donde esté un famosillo que se quite cualquier otra cosa).

Los carnavales poseen una dosis de transgresión y alteración de lo establecido que probablemente sea la parte mas golfa y atractiva de esta fiesta. Y entiendo que mover ahora esta ciudad en el estancado estado en el que se encuentra es muy complicado.

Nadie ha definido mejor en los últimos tiempos el estado en que se halla en la actualidad esta urbe que la escritora y columnista Rosa Montero: «Una hermosa y monumental ballena varada en la arena de la playa». Pero no solo por el tema del tren, que también, sino sobre todo por la falta de apoyo real a iniciativas y esfuerzos que voluntariamente surgen de vecinos y ciudadanos como estos de los carnavales pero que desgraciadamente se quedan, como la ballena de Rosa Montero, varados en la playa. Aquí, o comes, o rezas, o toreas, o paseas por Cánovas.