Carmen Heras dice adiós a 46 años de docencia

Carmen Heras en el homenaje que le ofreció la Universidad, con Salaya e Ibarra al fondo, ayer. :: JORGE REY

Sus compañeros de la Universidad despiden a la exalcaldesa con una comida de homenaje a la que asistieron también Rodríguez Ibarra y Salaya

LAURA ALCÁZARCÁCERES.

Pese a estar retirada de la política activa y haberla abandonado con algunos sinsabores en su última etapa, la exalcaldesa de Cáceres, Carmen Heras, estuvo ayer bien arropada en un homenaje por su jubilación que le rindieron sus compañeros de la Universidad de Extremadura (UEx).

De la esfera pública acudió el expresidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, amigo personal de Heras. El actual regidor, Luis Salaya, también asistió a la comida de despedida que celebraron en el NH Palacio de Oquendo y en la que se dieron cita unas 70 personas de su entorno. Se ausentó por motivos de agenda Guillermo Fernández Vara, de viaje esta semana en Bruselas.

Carmen Heras dijo adiós el pasado 31 de agosto a 46 años de docencia desarrollados en la actual Facultad de Formación del Profesorado de Cáceres y la antigua Escuela de Magisterio, de la que durante diez años fue también su directora. Además, fue miembro activo de órganos como el Claustro durante la fase de crecimiento de la UEx.

«Ahora en política están otros y les toca a ellos trabajar; yo lo observo como ciudadana normal»

En este centro ha ejercido como profesora de Matemáticas desde que se incorporara en 1973, con excepción de sus períodos dedicados a la primera línea política, primero como diputada en el Congreso por la provincia de Cáceres y después siendo la primera mujer alcaldesa de la ciudad, entre 2007 y 2011. Heras contó entonces con el apoyo de IU y de Foro Ciudadano, la formación del independiente Felipe Vela, para sustituir a José María Saponi, del PP.

Para Heras su vida pública es hoy pasado. «Es una etapa que pasó y que en mi caso fue muy densa. Ahora están otros y les toca a ellos trabajar. Yo me dedico a observarlo como una ciudadana normal», declaró a este diario la exregidora municipal.

Natural de Zamora y a punto de cumplir los 71 años, afronta la jubilación «contenta» porque llega a ella «con salud», la que pide para disfrutar ahora de una vida «activa» dedicada a la lectura, el deporte, el cine o los viajes. Algunos de estos serán con toda seguridad a México, donde reside su único hijo, que tampoco faltó al homenaje que el Decanato de la facultad organizó a su madre. «Ahora pasaré más tiempo con mi familia y mi hijo y me uniré a alguna asociación de gente con mis mismas inquietudes, como la de jubilados de la Universidad», aseguró.

La exalcaldesa agradeció a los compañeros de la Facultad que se hayan volcado en esta «emotiva» despedida que cierra un ciclo de casi medio siglo dedicado a la docencia en la ciudad que la acogió, y de la que llegó a ser su máxima dirigente cuatro años. «Con agosto por medio casi no me ha dado tiempo a asimilar que me jubilo, es como si siguiera de vacaciones», bromeó.