El cambio de color de un icono urbano en Cáceres

Harán falta 1.300 litros de pintura para modificar la tonalidad del edificio azul; los trabajos están en marcha

Juan José De Sande y Guillermo De Julián son los encargados de pintar el bloque. :: l / JORGE REY
María José Torrejón
MARÍA JOSÉ TORREJÓNCáceres

El edificio azul es algo más que un bloque de viviendas de la avenida de la Bondad. Su característico color, que ha mantenido inalterable durante sus tres décadas de historia, lo ha convertido en un referente del 'skyline' cacereño. «Yo me he criado en Llopis Ivorra y para mí este edificio es todo un símbolo», apunta Felipe, el barrendero del barrio. «Siempre ha sido azul y todos lo conocemos por su color», advierte Antonio Blanco, residente en el vecino barrio de Moctezuma.

El bloque, que cuenta con 44 viviendas repartidas en once alturas, está de actualidad. ¿El motivo? Los propietarios del inmueble han decidido cambiar el color de su fachada. El edificio azul dejará de serlo y cambiará su característico color por otro más neutro, en tonos tierra. El beis será el color dominante, mientras que los balcones estarán rematados en un marrón más oscuro.

El cambio ya es apreciable, sobre todo en la fachada este, la más próxima a las viviendas de Las Trescientas. Los trabajos arrancaron en el mes de noviembre. Las lluvias han ralentizado el ritmo previsto. Se espera que el edificio azul pueda lucir su nuevo aspecto a mediados de enero, aunque los plazos vienen condicionados por las condiciones meteorológicas.

«A mí no me gusta el cambio de color. Lo hubiera pintado azul, como siempre»

«A mí no me gusta el cambio de color. Lo hubiera pintado azul, como siempre» Manuel Parra | Vecino del bloque

Guillermo De Julián y Juan José De Sande trabajaban este miércoles en la cara oeste del bloque, donde el cambio de 'look' solo ha llegado hasta ahora a los cuatro pisos superiores. El proceso, ilustran, incluye tres pasos previos a la mano de pintura: raspar para sanear la pared, emplastecer e imprimar. «Primero raspamos con la espátula para tratar de quitar el máximo posible de color, después reparamos las microfisuras y las grietas y, por último, imprimamos para que cohesione bien el producto», detalla Guillermo De Julián, gerente de Herjumán, la empresa encargada de realizar la intervención. Darán dos capas de pintura al edificio.

«La mayor dificultad que estamos encontrando hasta ahora está siendo el raspado. En su momento, el producto no se aplicó bien», comenta Juan José De Sande, empleado.

Alejandro Tornero, director comercial y técnico de Pinturas Mayo, ha sido el encargado de realizar el estudio previo con las deficiencias de la fachada. El mortero, detalla, estaba disgregado, la pintura se encontraba mal adherida y la pared presentaba microfisuras. En total, calcula, se emplearán 1.300 litros de pintura (antifisuras y transpirable) para cubrir una superficie de 2.300 metros cuadrados. La pintura tiene una garantía de diez años.

Discrepancias

El cambio de color del edificio azul no convence a todos. En el barrio hay discrepancias de opiniones. También en la propia comunidad de propietarios. La decisión, de hecho, no se adoptó por unanimidad. A finales de julio se celebró la junta de vecinos donde se decidió el color definitivo del bloque. Solo asistieron 14 residentes. La comunidad ha pedido un crédito para costear la intervención, que asciende a 65.000 euros. «Yo lo hubiera pintado azul otra vez. A mí no me gusta cómo va a quedar», comenta Manuel Parra desde el portal del bloque. «Me parece bien que hayan decidido cambiar de color la fachada. Pero la decisión no ha sido unánime», apostilla Antonio Blanco.

«Me parece bien, aunque siempre ha sido azul y todos lo conocemos por su color»

«Me parece bien, aunque siempre ha sido azul y todos lo conocemos por su color» Antonio Blanco | Vecino del barrio

«Me gusta el cambio», admite Juan Flores, que regenta el bar 'Avenida 18', situado en los bajos del edificio. «Yo lo hubiera dejado azul», zanja el barrendero, que cuenta, a modo de curiosidad, que él reside en el otro bloque azul de la ciudad, situado en la urbanización Río Tinto. La última vez que se pintó el popular edificio fue hace ocho años.