Cáceres en Semana Santa

Cáceres en Semana Santa
JOSÉ MANUEL MARTÍN CISNEROS

Cuando lean estas líneas estaremos en Semana Santa. Es una de las celebraciones más antiguas y arraigadas de nuestra ciudad. Piensen que cuando la Reina Isabel da las nuevas Ordenanzas que regirían el Concejo de la Villa, allá en las postrimerías del Siglo XV, ya existían varias nuestras actuales cofradías: Nazareno, Soledad , Vera Cruz, Espíritu Santo y Crucifijo de Santa María. Son ya más de 500 años de vida en los que las cofradías han sobrevivido a tiempos muy difíciles. Guerras, pestes, epidemias, el laicismo, la ilustración y siempre han vivido porque son parte del pueblo y sobreviven con él. Es curioso ver como en los archivos se guardan listados de miembros de cofradías en el XV, XVI o XVII. Se ven los nombres y las profesiones, los barrios, las calles y la situación social, y siempre son reflejo del pueblo que las funda, las mantiene y vive con ellas. Sirvieron de auxilio en épocas en que no había ninguna responsabilidad de nadie hacia moribundos, enfermos o presos, salvo la Iglesia a través de sus cofradías. La Soledad tenía Hospital en el Siglo XIII, el Espíritu Santo tenía Hospital y Cementerio y el Nazareno asistía a los reos de pena de muerte acompañándoles en su final.

Las cofradías son depositarias de un enorme tesoro de imágenes, bordados, enseres artísticos y antiguos e incluso templos, que mantienen con gran devoción y no pocos problemas.

Las cofradías de Semana Santa entregan a la ciudad un enorme caudal de cultura religiosa, tan valorada que está considerada de Interés Turístico Internacional y comparte con el resto de cofradías españolas el ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Son miles, cada vez más, los que vienen a vernos. No solo las procesiones, el marco incomparable de una Ciudad que es también Patrimonio de la Humanidad.