El Cáceres del replicante de 'Blade Runner'

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Me gustan las conversaciones en las terrazas de Cáceres las noches de verano.

El pasado 16 de julio parte de la Redacción asistimos al éxito del primer Plena Moon de Cáceres, una original actividad que ha hecho realidad el polifacético artista José A. Secas, a raíz de un artículo publicado en esta sección que se titulaba: '¿Rompió o no rompió Pío Baroja farolas en Cáceres?'.

El Plena Moon, que se quiere hacer en la Ciudad Monumental las noches de Luna llena, consiste en contemplar el bello astro mientras entre los palacios se escucha música en directo, se recitan poesías y se hacen fotos sin igual. Había mucha gente vestida de blanco y negro, como recomendaban los organizadores, y hasta te dejaban atrezzo de principios del siglo XX para acompañar a los actores que encarnaban a Pío Baroja y Ortega y Gasset. Me impresionó ver la gran cantidad de gente sentada en la Plaza de las Veletas, contemplando la Luna sobre La Montaña; me recordaba la imagen de cientos de personas en las Islas Cíes viendo una inolvidable puesta de Sol.

Ya en la terraza de Las Claras, con un astro líquido en la mano (una Estrella de Galicia), hablamos de las grandes posibilidades turísticas de Plena Moon y, no sé quién recordó la 'muerte' de su creador, de José A. Secas (pseudónimo de José León), cuando se le ocurrió poner su esquela en el Diario HOY el 22 de septiembre de 2011, para luego colocar su cuerpo dentro de un ataúd, en donde decía el recuadro enmarcado en negro: en una de las habitaciones de un peculiar centro de cultura desgraciadamente desaparecido, Habana Espacio Libre, que estaba en la calle Pizarro. Nos reímos recordando lo quieto que estaba en el féretro: los ojos cerrados, las manos cruzadas sobre el pecho, mientras el público se ponía tibio a chupitos con los licores que había dejado el 'finado'.

–Fue admirable – dijo uno –¿Cómo aguantaría las ganas de ir al servicio? ¿No tendría algún depósito en el ataúd?

El pasado jueves tocó las terrazas de Doña Jimena y En Cuchara de Plata, en la zona de El Vivero, y allí hablamos de una noticia del día: la muerte, a los 75 años, de Rutger Hauer, el famoso replicante de Blade Runner. El fotógrafo Salvador Guinea nos dijo que el actor holandés, que media 1,90 metros, era un poeta y que él era el autor de la parte más bonita de su famosos monólogo. «No era suya – dijo – la parte de: 'Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser'; Eso no era suyo, pero sí es el autor de: 'Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir'».

Recordó el compañero Manuel Caridad que 'Blade Runner' se estrenó en 1982, y dos años después el famoso replicante estuvo en Cáceres rodando la película 'Los señores del acero'. Yo la vi gracias al cinéfilo Moreno Doncel, 'la voz de oro de Extremadura' de Radio Nacional de España, que me había dicho que era la película en la que salía más la Ciudad Monumental de Cáceres. Es cierto, la historia está centrada en las peripecias de unos mercenarios en el año 1501. Comienza tomando una ciudad que por fuera es Ávila, pero por dentro es Cáceres y son muchos los minutos de la película que transcurren en esta ciudad.

De la Redacción el que vio al replicante en Cáceres fue Juan Domingo Fernández: «Recuerdo una escena en San Mateo – decía –, con Hauer manejando una espada descomunal, que tuvieron que repetir 7 u 8 veces y que se hacía interminable. Hasta los curiosos se cansaban y se alejaban».

Buscando en el Servicio de Documentación del Diario HOY, vi que la película 'Los señores del acero' que también se llama 'Flesh and Blood' ('carne y sangre'), se rodó en Cáceres en el mes de mayo de 1984, con tanto frío que los extras, en los momentos de los que descansaban, se arropaban con mantas y se calentaban con las antorchas que se usaban en el rodaje.

En esos benditos tiempos en los que no se multiplicaban los extras por ordenador, llegaron a trabajar en el rodaje de Cáceres mil personas al día. A los extras, por doce horas de trabajo, se les pagaba 3.500 pesetas de las de entonces; se les daba un bocadillo de jamón a las once de la mañana, y a la una y media de la tarde raciones de pollo con pan, tortilla, cerveza, plátanos y naranja. El Ayuntamiento cobró a la productora 355.000 pesetas por ocupar la Ciudad Monumental.

Pedro Sopeña Benito, que vino a contratar a los extras, alababa a los cacereños: «Quiero hacer constar – dijo al Diario HOY –, la gran amabilidad y disciplina de los extras de Cáceres, cosa que, curiosamente, no se da en otros puntos de España. Yo sé el paro que hay y, así y todo, la gente se ha portado muy disciplinadamente al venir a pedir trabajo, sin las discusiones y luchas entre ellos, que suceden en otros sitios dada la situación de necesidad que hay ahora».

Un hecho que llama la atención es que también rodaron en el impresionante convento de San Antonio de Padua de Garrovillas de Alconétar. En sus ruinas se refugian los mercenarios y hasta hay un parto. Lamentablemente el convento estaba en ruinas en 1984 y así sigue 35 años después.

Me encantan las charlas las noche de verano en las terrazas de Cáceres, en donde se pueden escuchar sorprendentes genialidades, como la mejor que he escuchado hasta ahora en este verano.

Ocurrió en la terraza del bar librería Psicopompo. Veníamos del cine de ver la película 'Yesterday' (recomendable), y empezamos a hablar de The Beatles y de su separación, metiéndose algunos tertulianos con Yoko Ono. Luego también hablamos de política (¿en qué bar no se arregla España mejor que en el Congreso?), y uniendo un tema y otro una inteligente rubia, Aida, sentenció:

Malú es la Yoko Ono de Ciudadanos.

Sí. Me gustan los geniales veranos de Cáceres a la luz de la Luna.