Este sábado se celebra la Marcha por la Paz, que prevé reunir a mil personas

M. J. T.

El Paseo de Cánovas acogerá el próximo sábado, día 15, una nueva edición de la Marcha por la Paz, que este año hace un guiño al planeta bajo el lema 'Tengamos la tierra en paz'. La salida será desde la estatua de Gabriel y Galán, a las 18.00 horas, y la lectura del manifiesto tendrá lugar en el quiosco de la música, donde se leerá un texto consensuado en castellano y en árabe. La previsión de la organización es que esta cita reúna a mil personas, como en anteriores ediciones.

Esta marcha «es un grito contra la intolerancia y el fanatismo en nombre de la religión», dijo ayer Rafael Delgado, delegado de Relaciones Interconfesionales de la Diócesis de Coria-Cáceres, durante la presentación de la iniciativa.

Cinco confesiones religiosas de Cáceres y otros puntos de la región organizan esta iniciativa. A la iglesia católica cacereña se suma la comunidad islámica de Cáceres, la iglesia evangélica de Mérida-Miajadas, la comunidad bahá'i de Extremadura y la comunidad budista 'El olivar del duda', con sede en Acebo, en plena Sierra de Gata.

La iniciativa surgió de la parroquia de Guadalupe tras los atentados del 11-S

Aunque la marcha no arrancará hasta las 18.00 horas, habrá una concentración previa a las 17.45 junto a la estatua del poeta. Este año la organización pide a los asistentes que acudan a la cita con un vaso reutilizable para hacer un brindis al inicio «por nuestra madre tierra», dijo Alba Martín, miembro de la delegación de Relaciones Interconfesionales. La idea, añadió, es hacer el brindis «con una infusión de paz».

Los orígenes de la Marcha por la Paz se remontan a los atentados terroristas del 11-S, en 2001. Fue entonces cuando a Tino Escribano, sacerdote de la parroquia Virgen de Guadalupe, se le ocurrió promover esta iniciativa como respuesta. No obstante, según puntualizó Delgado, ya había habido precedentes en la iglesia católica. Se refería, en concreto, a los encuentros interreligiosos promovidos por Juan Pablo II en Asís, Italia.

La Marcha por la Paz, que cada año regala una instantánea intercultural, ha traspasado los límites locales y el año pasado se replicó en varias poblaciones del norte de la Diócesis. Es una iniciativa abierta a cualquier persona, sea o no de una confesión religiosa. Asistirá el obispo, Francisco Cerro.

«Esta marcha propicia un diálogo interreligioso. Suscita un encuentro entre los diferentes líderes de las religiones, que redactamos juntos el manifiesto», dijo María Cañas, responsable de comunicación de la comunidad bahá'i de Extremadura.

Sobre el lema elegido este año para la marcha, Karim Kerkaou, secretario de la comunidad islámica de Cáceres, aseguró que varios versos del Corán hablan, precisamente, del respeto a la naturaleza.