Cáceres abierta

FÁTIMA LOZANO

El arte contemporáneo inundará las calles de la ciudad, a partir de mañana jueves y hasta mediados de junio, en un certamen bienal que ha cambiado de fecha y nombre en los últimos años para encajarlo en un formato acorde a las agendas, las necesidades y el presupuesto de todos. Antes fue Foro Sur, después Foro Arte Cáceres y ahora se llama 'Cáceres Abierto' y, la verdad, no entiendo cómo estando patrocinado por la Consejería de Cultura e Igualdad de la Junta de Extremadura, no se apuesta por rebautizarlo una vez más para adaptar el género al propósito de construir una ciudad diáfana en ese empeño de convertir las calles y plazas en ágoras activas de reflexión artística colectiva. 'Cáceres Abierta' me parece un título más adecuado a la realidad y a la oportunidad. Ahí lo dejo. Y hablando de hacer de Cáceres una ciudad abierta, me congratula que la cueva de Maltravieso haya desengrasado sus verjas para que las pinturas de la oquedad, que una investigación publicada en la prestigiosa revista 'Science' data en más de 66.000 años, puedan ser observadas por un puñado de descendientes de aquellos neardentales que habitaron este piso piloto del calerizo cacereño. En este caso, se entiende que las visitas tengan que ser programadas y controladas para preservar esta joya que aglutina uno de los mejores conjuntos de huellas de manos de la Península Ibérica, según dicen los expertos. Sin embargo, otros recursos turísticos de la ciudad como los restos del Palacio de Mayoralgo, que avalan el origen romano de Norba Caesarina, o la subida a la Torre de las Cigüeñas, desde donde se otea una privilegiada panorámica de la Ciudad Monumental, sí podrían disfrutarse en plenitud si no fuera porque las reservas previas, los días programados, los grupos reducidos y la necesidad de acudir con guías turísticos, acotan la posibilidad de admirar estos espacios que, supuestamente, también están abiertos al público pero que, en la práctica, continúan con sus puertas privadas entornadas para la mayoría de los visitantes y cacereños. Sí, ésta es una ciudad abierta... pero solo a medias.