La Bioincubadora de Cáceres se prepara ya para el desembarco de las primeras empresas

Edificio de la Bioincubadora de la Ciudad de la Salud, junto al CCMI y el nuevo hospital universitario. :: armando méndez/
Edificio de la Bioincubadora de la Ciudad de la Salud, junto al CCMI y el nuevo hospital universitario. :: armando méndez

Cuatro años después de contratarse las obras, la Junta destina 82.000 euros al equipamiento: Computaex será la primera en instalarse

Manuel M. Núñez
MANUEL M. NÚÑEZCáceres

Las obras se contrataron en 2015, comenzaron en 2016 y por fin se dan por finalizadas. La Bioincubadora de la Ciudad de la Salud y la Innovación es un edificio situado entre el nuevo hospital y el Centro de Cirugía de Mínima Invasión (CCMI) que se presentó como ejemplo de la nueva economía, referente del Cáceres del futuro con la creación de empleo a través de la investigación tecnológica. Se han invertido en la construcción 947.000 euros, según el importe de la adjudicación a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Sehuca y Conedavi. La mercantil presentó una rebaja sobre el precio de licitación próxima al 13 por ciento y aportó mejoras como la ampliación del plazo de garantía o una entrada independiente por el CCMI que permitía que no hubiese interrupciones durante los trabajos.

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Es el llamado foco biotecnológico cacereño, al que sin embargo le está costando despegar. La conclusión de las obras permitirá que se vayan instalando las primeras empresas, aunque el proceso administrativo aún continúa.

El siguiente paso es el montaje del mobiliario de oficina y el equipamiento. La Junta de Extremadura, que descarta que se vaya a celebrar cualquier acto de inauguración oficial, ha reservado una primera partida de 82.710 euros.

Computaex se ubicará en la planta baja y la Junta admite que puede haber otras firmas «interesadas»

La contratación se lleva a cabo a través de Avante Extremadura. La Bioincubadora es el «primer edificio» de la Sociedad Gestora de la Ciudad de la Salud, cuyo objetivo es «desarrollar, atraer, promover, ejecutar y gestionar proyectos de inversión en empresas y centros de investigación», se destaca en la memoria del expediente. Se presenta la Bioincubadora como «un espacio integrado con su entorno, pensado para la instalación de empresas de base tecnológica de nueva creación». También se promueve el asentamiento de empresas ya existentes que quieran instalar sus departamentos de I+D o, como se incide en el documento, «grupos de investigación», firmas «basadas en la ciencia y la tecnología», Ciencias Biomédicas, Biotecnología o Bioingeniería. Pero más allá de la declaración de intenciones lo que se toma en cuenta a estas alturas es que las obras «están finalizadas» y se necesita el «mobiliario adecuado para el uso de investigadores, científicos, personal de administración y todas aquellas personas que van a desarrollar su actividad en el edificio». Es decir, la Bioincubadora se prepara para el desembarco de los primeros inquilinos, cuya identidad comienza a conocerse.

La primera

Desde la Consejería de Infraestructuras se reconoce que «en breve estará lista para acoger a empresas, pero no habrá un evento de apertura o inauguración». La Bioincubadora funcionará como una especie de semillero de empresas específico. El primer nombre que ha trascendido es el de Computaex. Se trata de una fundación constituida por la administración regional en 2009 sin ánimo de lucro y que promueve el «desarrollo de las tecnologías de la información, el uso del cálculo intensivo y de las comunicaciones avanzadas».

Se ubicará en la planta baja, confirma la Junta, que admite que «pudiera haber otras empresas interesadas en instalarse» aunque por el momento «no hay nada firme», asume el área de Infraestructuras. De hecho, en el Gobierno extremeño se añade que la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación aún «está analizando el modelo de gestión a seguir». «La intención de la Junta de Extremadura -aclara- es crear un ecosistema de empresas de base tecnológica e industrial, por tanto la última palabra la tendrán las propias empresas que soliciten instalarse en la Bioincubadora».

Con las actuaciones ya «terminadas», continúa, «únicamente faltaban hace unos días la acometida eléctrica y algunos equipamientos básico y tecnológico», resume Infraestructuras.

10 proyectos en 4 años

No será cuestión de días, con todo, ya que antes debe resolverse el contrato abierto para adquirir ese mobiliario. El plazo de ejecución previsto es de dos meses. Incluye suministro de material básico para las plantas baja, sótano y primera. Son: mesas, sillas de oficina, muebles, armarios, cajoneras...

La consejera de Economía e Infraestructuras, Olga García, ya avanzó en noviembre que el objetivo era abrir a comienzos de 2019. «Hemos construido un espacio idóneo», dijo, «para las empresas de base tecnológica», un espacio diferenciado, vino a apuntar, para «investigadores y emprendedores». La previsión es 'incubar' entre seis y diez proyectos a lo largo de los próximos cuatro años.

La Bioincubadora pretende abrir nuevos caminos «de desarrollo» enfocados a la investigación de patentes, nuevas tecnologías para centros sanitarios o la creación de empresas. La Junta presenta la iniciativa «de cara a inversores y agencias de capital riesgo para la atracción de inversión hacia la región».

En 2018 se destinaron 810.000 euros para la ejecución de los trabajos finales y la dotación del edificio, según la memoria de presupuestos. Para 2019, la financiación necesaria alude a dotar los laboratorios y otras áreas en una primera fase. Se plantea «atender la demanda del sector privado con interés en alquilar dichas instalaciones para realizar sus actividades de innovación en un entorno adecuado». Para ello se reserva en el actual ejercicio una partida de 400.000 euros. La gestión se aborda «mediante el alquiler de dependencias a los equipos investigadores durante 2019», se abunda.

La Junta dice que la palabra definitiva es de quienes quieran instalarse allí, pero antes habrá que conocer las condiciones que se les ofrecen para poder hacerlo. Mientras tanto, el montaje del mobiliario permite encarar una cuenta atrás que se alarga desde hace casi cuatro años.