El Banco de Alimentos de Cáceres trabaja contra reloj para abastecer a 8.500 personas

Se está trabajando mañana y tarde en el almacén que se encuentra en el silo de Aldea Moret. :: l. cordero

La gran campaña de recogida logra una cifra similar al año pasado, pero los productos son de mejor calidad

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Hace frío en el almacén del Banco de Alimentos de Cáceres. Hace frío en el gran silo de Aldea Moret; pero no lo sienten los voluntarios, que no paran de ir de un lado a otro clasificando alimentos: el aceite a un sitio, el arroz a otro, allí la leche, acá los garbanzos... «Aquí entra uno en calor enseguida», indica Francisco Hinojal, que es uno de los 16 voluntarios que ayer estuvieron trabajando en la importante labor de clasificación.

Una vez al año, cerca de las fechas de Navidad, los Bancos de Alimentos de toda España realizan una gran recogida. Este año fue el pasado viernes y sábado. En la provincia de Cáceres 1.100 voluntarios estuvieron en 135 supermercados repartidos por toda la provincia, dando bolsas a los consumidores para que al salir de comprar entregaran algo para acabar con el hambre más cercana, la que sufren sus vecinos.

Los alimentos así recaudados han llegado a los almacenes que el Banco tiene en Cáceres y Plasencia, y desde ayer en estos lugares empieza una actividad frenética para repartir lo logrado antes del 20 de diciembre, para que la gente necesitada tenga la ayuda antes de empezar las fechas de Navidad.

El Banco de Alimentos de Cáceres clasifica todos lo logrado en la Gran Recogida para repartirlo entre 109 asociaciones de la provincia, que en total ayudan a 8.500 personas.

Esta gran máquina se mueve gracias al esfuerzo desinteresado de muchos voluntarios, destacando en Cáceres la gran capacidad de trabajo de personas como Florencio Morano, que a sus 83 años es uno de los 'generales' que está al frente de esta guerra contra el hambre. Él es el responsable del almacén en Cáceres; con su andar pausado va infatigable de un lado a otro, controlando lo que entra y lo que sale. Él tampoco tiene frío, sus huesos ya están acostumbrados, son muchos años en el silo del Banco de Alimentos. «Ahora estamos a tope, trabajando por la mañana y por la tarde, a mí no me da tiempo a nada. Hoy han venido 16 voluntarios. Si seguimos así vamos bien; pero si vinieran más, aún sería mejor».

Una de las voluntarias es Juliana Jiménez, que es el primer año que ha participado en La Gran Recogida con su hermana, que ya lleva tres años. «Estuve en un supermercado recogiendo alimentos y ahora estoy aquí, en donde hay mucho trabajo; porque hay que repartir todo esto», dice mostrando las grandes cajas que le rodean llenas de comida. Todo lo van clasificando en grandes cajas que pesan y colocan en enormes estanterías con su contenido y caducidad. En uno pone: «Galletas. 223 kgs. Caducidad 8-19», en otro «Macarrones 317 kgs. caducidad 9-21».

El presidente del Banco de Alimentos, Juan Carlos Fernández Rincón, hace un balance satisfactorio de la última Gran Recogida. «Ha habido muchos voluntarios, y cada vez hay más gente joven - afirma -. Se espera alcanzar una cifra de kilos parecida al año pasado, entre 110.000 a 120.000, pero este año los productos son de mayor calidad».

 

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