La ampliación del Helga de Alvear acaba el próximo mes

Estado actual de la fachada del edificio anexo a la Casa Grande, que dará acceso a un zaguán que comunica con una plaza ajardinada. :: l. c./
Estado actual de la fachada del edificio anexo a la Casa Grande, que dará acceso a un zaguán que comunica con una plaza ajardinada. :: l. c.

El 30 de agosto es el plazo marcado para el fin de la obra; los últimos trabajos se centran en la fachada de Pizarro y remates interiores

MARÍA JOSÉ TORREJÓNCÁCERES.

La obra de ampliación del centro de artes visuales Helga de Alvear acaricia su final. En el calendario está fijado el 30 de agosto como el plazo oficial para el término de los trabajos. Así se ha comunicado a la asociación Amigos Fundación Helga de Alvear durante la asamblea general celebrada por este colectivo hace unos días.

«El fin de la obra es el 30 de agosto. Y estamos en ello. Aunque acabar obras en verano siempre tiene su complicación porque los proveedores, los suministros y los trabajadores no están al cien por cien disponibles. Pero, de momento, es la fecha que se mantiene», explica Miguel Madera Donoso, arquitecto y coordinador técnico para la Fundación Helga de Alvear.

Una vez que la obra se dé por terminada, se abrirá el protocolo de recepción. Llegará el momento de hacer las revisiones oportunas y de subsanar fallos, en caso de que los hubiera. Esta etapa se dilataría, como mucho, un mes. «Esto situaría de forma definitiva la entrega del edificio, después de la recepción, en algún momento del otoño», apunta el arquitecto. «Incluso estando bien ejecutada, hay puesta a punto de equipos que en un momento dado pueden demandar un último ajuste», apostilla.

Una vez finalizada la singular fachada de 500 columnas levantada en la calle Camino Llano, la recta final de la intervención se centra en la fachada de la calle Pizarro, anexa a la entrada principal del actual centro (antigua Casa Grande). Frente a la modernidad de Camino Llano, esta parte representará el perfil más tradicional de la obra, en lo que a estética exterior se refiere.

La pared está ahora mismo en piedra. Falta la operación de revoco para dar el acabado final a esta fachada. Tendrá un revestimiento similar al que lucen la mayoría de las fachadas del casco viejo, explica el arquitecto. La carpintería de puertas y ventanas será de madera.

Esta es la parte más visible de la obra. De forma paralela, los operarios ultiman los remates interiores. «La parte más compleja es la puesta a punto de todas las instalaciones, pero son cosas que no se ven», señala el arquitecto.

Hay que recordar que esta 'nueva' fachada de Pizarro dará acceso a un zaguán a través del cual se llegará a una plaza central ajardinada situada entre los dos edificios. Desde esta plaza el visitante podrá decidir si entra a ver la colección de arte que se exhibirá en el edificio de nueva planta o si, de lo contrario, prefiere salir hasta la Plaza Marrón o hasta la calle Camino Llano.

Dos meses de demora

La nueva fecha marcada para el fin de las obras supone dos meses de demora con respecto al plazo marcado a comienzos de año: el 23 de junio. Este retraso ha estado motivado por unas contrataciones complementarias destinadas a la conexión de los dos edificios (la Casa Grande y el nuevo centro).

«En otoño estará toco acabado, pero habrá que acicalar y ajustar cositas. Lo normal es que a partir de ese momento la actividad se vuelque en dos cosas: la remodelación de la sede actual, que asumirá nuevas funciones y hay que prepararla. Y empezar con el proyecto de adecuación museográfica, que será la exposición inaugural. Eso es otra historia. No es una obra pero tiene bastante que hacer», zanja Miguel Madera Donoso.

La ampliación del Helga de Alvear, que arrancó en septiembre de 2015, tiene un presupuesto de 7,4 millones de euros (impuestos incluidos), que sufragan a partes iguales la Junta de Extremadura y la galerista Helga de Alvear.