El 'acogedor' Madrid que prohibió la entrada a los extremeños

Chabolas de ladrillo levantadas en la zona de Usera, en Madrid, en 1956 / Juan Pando Barrero

Sergio Lorenzo
SERGIO LORENZOCáceres

Para inaugurar el nuevo 'curso periodístico', el pasado jueves por la noche los compañeros Salvador Guinea, Manuel Caridad y el que junta estas letras fuimos a la Sala Boogaloo para tomar unas cervezas escuchando a uno de los mejores grupos de música de Extremadura, los cacereños Tree House. Después de que el líder rompiera una cuerda de la guitarra tras una brillante actuación, nos dedicamos a charlar a la fresca en la avenida de Hernán Cortés, teniendo de testigo a la estatua del conquistador. Los compañeros comenzaron a hablar de la polémica de la nueva campaña del Ayuntamiento de Madrid, la de la valla publicitaria en la que un hombre de cierta edad dice: «Nací en Badajoz. Vivo en Moratalaz. Soy de Madrid». El presidente del PP extremeño, José Antonio Monago, había pedido que se retirara porque, «se choteaba» del drama de los extremeños que habían tenido que dejar su tierra e irse a Madrid porque no tenían para comer en Extremadura. Por cierto, ahora circula por internet la misma valla retocada, con el hombre que dice: «Nací en Badajoz. Vivo en Moratalaz... y también quiero ir en AVE a mi ciudad».

–Esa campaña de Carmena refleja una realidad – decía el fotógrafo Guinea –, la de que Madrid es una ciudad acogedora, en donde siempre se ha recibido con los brazos abiertos a la gente que ha llegado allí a buscarse la vida.

–Eso no ha sido siempre así. – replicó Caridad –. En Madrid los extremeños lo han pasado muy mal, ... y no hace tanto que nos echaban de su ciudad.

–¡Venga ya! Se te han subido las cervezas. ¡Madrid es un ejemplo de ciudad tolerante!

Carteros llevando cartas a las chabolas, que tenían número. Cocinando en el interior de una chabola. Niños chabolistas leyendo / PANDO

Manuel Caridad no dijo nada; pero al día siguiente, al llegar a la Redacción, tiró sobre la mesa del fotógrafo un artículo, diciéndole: «¡Para que te enteres, listillo!». El artículo, publicado en El Confidencial el 17 de septiembre de 2017 se titula: 'Cuando Madrid prohibió la entrada a andaluces y extremeños'. El autor, Carlos Prieto, recordaba que en 1957 el franquismo adoptó una medida tajante para frenar el éxodo de trabajadores del campo a la capital de España. Por entonces Madrid tenía dos millones de habitantes (ahora 3.200.000), y los madrileños se llevaban las manos a la cabeza al ver como braceros extremeños y andaluces llegaban con sus familias y se asentaban en poblados de chabolas de ladrillo, madera, tela y uralita. En el Diario Pueblo se aseguraba que cada día llegaban a Madrid 3.000 familias que no tenían vivienda ni trabajo, y había titulares de prensa como este: «Un barrio extremeño surge en las afueras de Madrid». El decreto, publicado en el BOE el 21 de septiembre de 1957 (hace ahora 61 años), prohibía la entrada en Madrid de las familias que no constara que tuvieran vivienda. En las estaciones de tren y de autobuses la policía devolvía a Extremadura y a Andalucía a quienes no tuvieran ni domicilio ni trabajo en la capital de España.

Luego, a finales de 1957, el Estado aprobó un Plan de Urgencia Social de Madrid, que favoreció que en dos años se construyeran entre 60.000 a 80.000 viviendas de protección oficial, trabajando en su construcción muchos de los jornaleros que fueron persona non grata.

El artículo estaba ilustrado con dos fotografías de 1957, en las que se veía a obreros con boina, chaquetas remendadas y pantalones rotos, trabajando en levantar viviendas sociales en Carabanchel. A Guinea le encantaron las fotografías. Vio que eran de Juan Miguel Pando Barrero (1915-1992) y comenzó a bucear en internet, hasta que en la Fototeca Nacional encontró asombrosas fotografías de Pando de las chabolas que extremeños y andaluces montaron en 1956 y 1957 en zonas de Madrid como Legazpi, San Blas, Usera, Delicias... Son imágenes en las que aparecen infraviviendas llenas de niños, con abuelas, con personas enfermas, con mucha ropa tendida, tinajas, baúles, botijos... y mucha miseria. «¡Madre mía! – exclamó Guinea –. Estos niños pueden tener ahora entre 60 a 70 años. Lo que han sufrido».

Guinea y Caridad empezaron a preguntarse cuántos extremeños había en la ciudad de Madrid y, gracias a un reportaje del compañero Antonio Armero, descubrieron asombrados que Madrid es la segunda ciudad de España con más extremeños. Resulta que la primera ciudad con más extremeños es Badajoz con 126.000 extremeños de sus 150.000 habitantes. Le sigue Madrid en donde viven 85.000 personas nacidas en Extremadura, y en tercer lugar está la ciudad de Cáceres con 79.700 extremeños dentro de sus 95.800 habitantes

En el blog del Diario HOY Extremadura en datos de Juan Francisco Caro, se señala que de los cerca de 600.000 extremeños que residen fuera de su comunidad autónoma, uno de cada tres está en la comunidad de Madrid (200.000), muchos en ciudades dormitorio como Móstoles, Leganés, Fuenlabrada, Getafe o Alcorcón.

Celebrando la Navidad de 1956
Celebrando la Navidad de 1956

–Bueno. Pregunto yo – dijo Guinea, hablando pausadamente – Si hay 200.000 extremeños en la comunidad de Madrid, 85.000 en la capital de España: ¿Por qué no hay más gente en las pocas protestas de los extremeños en Madrid, exigiendo que los políticos nos saquen de la pobreza y miseria secular que sufrimos?

–Buena pregunta. – Señaló el compañero periodista del Diario Digital –. Igual muchos de esos extremeños ya no sienten como suya la tierra en la que han nacido, pero en la que han sufrido tanto. Quizá no saben que de su sufrimiento no ha tenido la culpa ni su tierra, ni su gente, sino los políticos y, sobre todo, los que viven en el Madrid que una vez llegó a prohibir la entrada a los pobres extremeños.

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