Absueltos los tres chicos acusados de abusar de otra menor en el barrio cacereño de Mejostilla

La sentencia judicial se emitió el pasado 8 de enero. :: hoy/
La sentencia judicial se emitió el pasado 8 de enero. :: hoy

La sentencia considera que la versión de la adolescente «resulta confusa y contradictoria» y que no existió «fuerza ni intimidación»

Cristina Núñez
CRISTINA NÚÑEZCáceres

El Juzgado de Menores número 1 de Cáceres ha absuelto a los tres menores de 15, 16 y 17 años acusados de un delito de abuso sexual y otro leve de hurto el pasado 27 de agosto en un parque de la barriada de la Mejostilla. Los hechos, que generaron una considerable alarma social en la ciudad, se produjeron cuando una adolescente de 14 años denunció ante la Policía Nacional los supuestos abusos sexuales de tres menores bajo unos matorrales y sobre unos colchones. La joven se encontraba junto a otra amiga, también denunciante en esta causa. Después ambas fueron a buscar a una tercera chica, con la que llamaron a la Policía Nacional. Instantes después se llevó a cabo la detención de los tres jóvenes en un local de comida rápida cercano, permanecieron 20 horas en los calabozos de la Policía Nacional y pasaron a disposición judicial. El fallo no es firme y se puede apelar en un plazo de cinco días.

La sentencia, emitida el pasado martes, indica que la declaración de la adolescente, que tuvo lugar en el juicio que se llevó a cabo el pasado 20 de diciembre, «resultó confusa, no suficientemente detallada y contradictoria, tanto en sí misma como con las declaraciones que había vertido con anterioridad ante la Policía y en la Fiscalía y, en algunos extremos, también contradictoria con la de sus amigas, siendo además una declaración huérfana de refrendos o de corroboraciones objetivas o periféricas».

Además detalla este fallo judicial que a la adolescente «tampoco la creyeron la psicóloga y la trabajadora social que emitieron el informe pericial psicosocial». Subraya la sentencia que tampoco el Ministerio Fiscal da credibilidad a la joven porque «no entiende que existiera fuerza o intimidación, es decir, no cree que la empujaran, que la agarraran, que la amenazaran». Es por eso que la Fiscalía acusó por un delito de abusos sexuales del artículo 183.1 del Código Penal (actos de carácter sexual con menor de 16 años, en la modalidad agravada de apartado 4, b, por la actuación conjunta de dos o más personas), y no acusó por delito de agresión sexual del artículo 183.2 (hechos cometidos empleando violencia o intimidación). La Fiscalía había solicitado para los jóvenes una medida de 14 meses de tareas socioeducativas y una orden de alejamiento durante 12 meses. Hasta el momento del juicio a los jóvenes se les impuso una orden de alejamiento respecto a la chica, y dos de ellos fueron trasladados de instituto, ya que compartían con la niña recinto educativo.

En cuanto a la declaración de los jóvenes, la sentencia apunta a que a la juez le resultaron «hipótesis perfectamente factibles». Además de los tres acusados declararon otros cuatro que presenciaron lo ocurrido.

Respeto al 'no es no'

La tarde de los hechos la joven entró en el espacio de matorrales y colchones habilitado por el grupo de menores con uno de ellos. Otros dos le hicieron requerimientos de tipo sexual que ella rechazó. Según la sentencia, «éstos respetaron su negativa, el 'no es no'». La psicóloga reconoce, no obstante, que «es lógico que la joven se sienta incómoda en algún momento», al querer estar con uno de los tres jóvenes pero no con el resto. El relato de esta menor, según el informe psicológico «es compatible con la vivencia de relación entre iguales de escarceo amoroso o flirteo, acorde con las pautas de relación que actualmente algunos jóvenes desarrollan, no siendo congruente con una situación de coacción, intimidación o fuerza».

Respecto al robo de 15 o 16 euros de la riñonera de la joven, el texto judicial indica que la versión confusa de la chica justifica la sentencia absolutoria.

«Los peores días»

La madre y la hermana de uno de los menores absueltos explicaban ayer a este diario lo difícil que ha sido esta situación para las familias. «Es lo peor que hemos podido pasar sabiendo que eran inocentes», relataron. La madre explicó que su hijo fue expulsado del equipo de fútbol en el que jugaba desde los seis años y que tampoco ha acudido a la escuela de tauromaquia en donde practicaba su pasión. «Ha tenido que dejar todo y han perdido todo, les han crucificado, les han echado de parques, les han llamado de números ocultos llamándole violadores». Por su parte ellas han denunciado a personas concretas por publicar en los perfiles de Instagram las fotos de los chicos.

Satisfechas con la sentencia y con confianza en el papel de la justicia, consideran que «la investigación se ha hecho en profundidad». Como reflexión quieren manifestar que «también hay hombres inocentes y que igual que educamos a los hijos hay que educar a las niñas y decirles que pueden destrozarle la vida a una persona si se le acusa de algo que no ha hecho».