Los ginecólogos que atendieron a la fallecida tras una cesárea aseguran que siguieron el protocolo

Nagore Orcera/
Nagore Orcera

El equipo médico apunta que la causa de la muerte fue un embolismo de líquido amniótico

EFE

Dos de los ginecólogos que atendieron a la mujer fallecida el pasado 24 de agosto en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres tras practicarle una cesárea han declarado ante el juez que siguieron en todo momento el protocolo médico y que no hubo negligencia como mantiene la familia.

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La declaración se ha producido esta mañana en el Juzgado de Primera Instancia número 3 de Cáceres y han mantenido la misma versión que ya dio ante el juez el pasado 15 mayo la ginecóloga que dirigía el equipo médico, según ha indicado el abogado de la familia de la fallecida, Daniel López Vivas.

Los ginecólogos apuntan que la causa de la muerte fue un embolismo de líquido amniótico, una rara dolencia que ocurre cuando entra en el torrente sanguíneo de la madre. La prevalencia puede llegar a ser de uno entre 80.000 casos de partos producidos.

López Vivas ha seguido manteniendo que "hubo una clara negligencia médica" y que "el hospital en el momento de los hechos no contaba con el medicamento anticoagulante que se necesitaba".

De hecho, se está a la espera de la declaración del médico forense, porque ha apuntado que "existen contradicciones en el historial clínico".

Los hechos sucedieron el 24 de agosto. El bebé tenía ya 40 semanas de gestación y el embarazo había transcurrido con normalidad; sin embargo el niño venía con una vuelta de cordón, por lo que era necesario practicarle una cesárea, según el relato que se hacía en la querella.

La operación comenzó a las nueve de la mañana y terminó a los veinte minutos. Poco después, la joven, de 30 años, comenzó a sangrar.

A las diez volvieron a meterla en quirófano, pero sus familiares ya no volvieron a verla porque la pérdida de sangre le originó fallos en su organismo y falleció esa misma noche, según la denuncia.

La joven dejó a un hijo recién nacido y a otro de cuatro años.

Según la querella presentada por el abogado de la familia de la mujer contra el Servicio Extremeño de Salud (SES), lo que le ocurrió a la joven se conoce como "atonía uterina", que se produce cuando no se contrae el útero tras el parto, lo que puede provocar un fuerte sangrado.

Esta afección tiene un tratamiento inicial mediante un medicamento y, si este falla, es necesaria una intervención quirúrgica.

Sin embargo, como se recoge en los informes médicos y asegura la familia, a la joven "no se le administró el fármaco necesario para frenar el sangrado al no contar con el mismo el hospital".

"No es admisible que, en pleno siglo XXI, una paciente fallezca desangrada después de un parto, cuando había tenido un embarazo perfectamente normal y la paciente era una persona en perfecto estado de salud", ha concluido el letrado.