Más misterio para el famoso Cristo Negro de Cáceres

Primer plano de la cara de la talla del siglo XIV. ::  JORGE REY/
Primer plano de la cara de la talla del siglo XIV. :: JORGE REY

Un estudio señala que la Imagen puede estar hecha con una madera 'sagrada' de Etiopía

SERGIO LORENZOCáceres

Faltan sólo diez días para que miles de personas se sobrecojan la noche del Miércoles Santo, el 12 de abril, cuando a las doce de la noche el mayordomo de la Cofradía del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús se acerque a la puerta lateral de la Concatedral, dé tres golpes en la puerta y diga: «¡Qué salga la Hermandad del Cristo Negro! ¡Dios lo quiere así!». Saldrá entonces un cortejo fúnebre que impresiona sobre todo a los turistas, al ver a medio centenar de personas con túnica negra como la de los monjes benedictinos, con la cara totalmente tapada con la capucha. Comienza así una procesión de silencio que recorre la Ciudad Monumental, un silencio interrumpido por el sonido de una esquila de bronce que lleva el muñidor y un tambor destemplado. De vez en cuando, saetas llenas de dolor como la que canta a la salida de la Concatedral el gran cantaor Juan Corrales.

El cortejo lleva en procesión al Cristo Negro, una de las imágenes de la ciudad que está más rodeada de misterios y leyendas.

Se sabe que está talla es del siglo XIV, fijando algunos estudios su elaboración entre 1345 y 1360; pero no se sabe ni quién la hizo, ni dónde, ni la madera que se usó. La cofradía que cuida de la imagen y de su culto se fundó en 1490, considerando algunos investigadores que puede estar relacionados con los templarios, con la Orden de Cristo que crearon en Portugal una veintena de caballeros templarios y que en 1357 tenía su sede en Tomar. La Cofradía del Cristo Negro de Cáceres se perdió en los tiempos para ser refundada en 1986 y estar ahora en pleno apogeo.

Durante siglos el Cristo Negro era temido en Cáceres, no atreviéndose la gente ni a mirarle a los ojos. Se aseguraba que quien lo hiciera estando en pecado se quedaba ciego, y que quién le tocara sin rezar un padrenuestro se moría en el acto. Por ese motivo los hermanos usaban para tocarlo unos guantes negros y hubo un tiempo que pagaban a pobres para que lo limpiaran usando cebolla y vino, envolviéndolo luego en sábanas.

Este Crucificado se sacaba en procesión en épocas de epidemias y sequías. También presidió ejecuciones, siendo su cara lo último que veía el reo.

Esta colocado en una pequeña capilla en el interior de la Concatedral de Santa María, en donde algunos fieles dicen que llegan a notar olor a flores sin haberlas. A sus pies quiso ser enterrado el obispo Jesús Domínguez Gómez, que murió en 1990 con 59 años.

Sobre este Cristo se han hecho trabajos llamativos como el 'informe forense' del médico David Sánchez González al que le impresionó la forma en la que el autor de la talla plasmó el momento de la muerte de Jesucristo. El médico señaló que la posición arqueada del cuerpo puede corresponder al momento de la contracción postmortem, «al morir - indica el informe - se produce en los primeros instantes la fase de la relajación muscular, pudiendo la cabeza caer hacía un lado u otro». Ve una luxación en un hombro, algo normal en crucificados, y el 'rigor mortis' en contracturas musculares, especialmente en el cuello.

Ahora ha sido Antonio JavierCorrales Gaitán, hermano de la Cofradía, quien ha hecho un estudio en el que indica que es muy probable que el Cristo se hiciera con madera 'sagrada' venida de Etiopía. Dice que entre todo el misterio que rodea a la imagen hay un dato que parece claro, «que una familia judía tuvo que ver muy directamente con tan Sagrada Imagen», y que la madera con la que se hizo procede de África. En el trabajo relaciona a los judíos de España con el origen de los judíos en Etiopía. «Etiopía es, de hecho, donde se tienen datos más fidedignos de la existencia antigua del pueblo judío en África», indica Corrales, que fija su atención en los rasgos de la cara de la Imagen, «en Europa no existe algún Cristo con esa forma de rostro». Llama la atención sobre la amplia frente del rostro del Crucificado en forma de triángulo invertido o corazón, siendo rasgos que tienen los hombres etíopes. Es curioso este dato, porque a nivel internacional hay estudios que comparan el rostro de Haile Selassie I (1892-1975), el último monarca en ocupar el trono imperial de Etiopía, con las primeras imágenes que se tenían de Jesucristo... y había ciertos parecidos.

Antonio Javier Corrales dice que es posible que la madera con la que se hizo la talla sea iroko, un árbol que se encuentra en Etiopía. Este árbol llega a alcanzar 40 metros de alto con un diámetro de tronco de metro y medio. El iroko es venerado por varias culturas, creyendo que en él habitan espíritus y que la persona que llega a ver, cara a cara, el espíritu del árbol puede volverse loco y morir al poco tiempo. También aseguran que el espíritu del iroko sobrevive a la tala, y se puede oír y presentir en cosas elaboradas con la madera una vez cortada.

Una recomendación para los que este Miércoles Santo vean la tenebrosa procesión del Cristo Negro por la Ciudad Monumental, hagan muchas fotos y miren después las ventanas de casas y palacios fotografiados al paso del Crucificado. Hay quien asegura que en las imágenes se ven ventanas abiertas... cuando en realidad estaban cerradas. Hubo especialistas en el 'más allá' que un año se centraron en la una supuesta casa encantada, en la Casa-museo Árabe Yusuf Al-Burch, y dijeron que fotografiaron ventanas cerradas abiertas. Lo que ya no dijeron es si por la ventana miraba el fantasma de la mujer que se dice vive ahí.