"Aprendí el oficio en casa y tuve medios para hacerlo bien"

Pedro Pastor Guerra /
Pedro Pastor Guerra

El joven músico, Pedro Pastor Guerra, presenta en el Gran Teatro su segundo disco ‘Sololuna’, con nueve temas que dan cuenta de su eclecticismo

CRISTINA NÚÑEZCáceres

Ha mamado la música, pero también la rebeldía y el sentido social de sus letras. Pedro Pastor Guerra tiene 22 años y ya ha publicado dos discos y ha llevado a cabo infinidad de conciertos. Pero no siente que haya pisado el acelerador de manera prematura, sino que todo ha sucedido de manera natural. Pastor actúa el viernes a las 21,00 horas en el Gran Teatro, en donde dará a conocer su disco Sololuna, nueve canciones en donde manda el eclecticismo en forma de hip-hop, rumba y otros ritmos. A su padre, el cantautor extremeño Luis Pastor, le dedica palabras bonitas y valora su compromiso.

Un segundo disco confirma que la cosa va en serio.

Así es. Este disco surge tras unos viajes por Latinoamérica que me han abierto nuevas perspectivas y nuevas maneras de sentir la música. En mi caso confirma esta vocación que tengo por este arte, el arte de contar y de cantar y que ojalá se sucedan los discos.

¿Cómo vive esta «precocidad» musical?

Me siento un ser paciente y creo que estoy dando pasos conscientes. Es cierto que con 22 años tengo dos discos, un EP y un disco en directo autoeditados y giras a mis espaldas, pero teniendo en cuenta que llevo 10 años escribiendo canciones y ocho grabando maquetas, al final no estoy anticipándome ni dando pasos en falso. Aprendí en casa muchas cosas del oficio y tuve esa suerte de, una vez que decidí dedicarme a esto tenía medios para hacerlo bien.

¿Cómo ha sido el proceso creador de este grupo?

Trato de reflejar lo que vivo, lo que siento y lo que pienso. Pero no sólo es mi mundo, sino el que me rodea. En estos viajes y en estas convivencias, conoces a muchas gentes que piensa de manera diferente, y uno va tejiendo un universo colectivo.

¿Cómo es esta generación suya, qué cree que les define?

Hemos crecido en la era de la tecnología, aunque somos de los que aún jugamos en los parques y no con el móvil, pero lo tuvimos temprano. Vimos el mundo desde ese prisma de la tecnología y la individualidad. Podemos ser mentes inquietas con ganas de aprender y medios para viajar, o podemos caer en la comodidad del capitalismo salvaje en el que hemos crecido.

¿Cómo es su relación con Extremadura? ¿Disfrutó de niño de Berzocana?

Soy un hombre del mundo, no tengo una identidad arraigada hacia ningún territorio, pero sí que tengo ese recuerdo de infancia, ese olor a Jara en mi memoria, y cuando la huelo siento que estoy en casa. He tenido la suerte de viajar por toda Extremadura con mis padres en sus conciertos de la Junta toda la vida, cantar en diferentes lugares. Sí que me siento en parte extremeño como me siento de todos los lugares que me enseñan algo.

Usted ha estado siempre rodeado de música.

No es un acto consciente, te vas empapando. Decido hacerme cantautor por lo que veo en casa y por lo que me viene de fuera. Es verdad que, inlcuso saliendo músico podría haber salido metalero. Pero sí, en este caso ser hijo de Luis y ser su coherencia como ser humano y entender las causas humanas como algo de primera necesidad me hizo ser cantautor, aunque soy ecléctico y no me limito a ser el cantautor que hay en el inconsciente colectivo. Entiendo la música y la lucha como un arma de concienciación y de transformación de la realidad.

¿Cómo son sus conciertos?

Este seguro que es mágico, porque me hace mucha ilusión actuar en el Gran Teatro. El público es una parte muy importante del concierto, casi más importante que los propios músicos. Las canciones son las que son, pero el público entra como factor relevante. Me gusta hacerles formar parte de él, que estén distendidos, que canten y que me hablen.

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