El cachondeo de La Maja Desnuda y el cabo Piris

Charete Figueroa donde ocurrió el suceso hace 42 años. ::  l. Cordero/
Charete Figueroa donde ocurrió el suceso hace 42 años. :: l. Cordero

Hubo un tiempo en que La Maja Desnuda de Goya pasó a ser La Maja Desnuda de Cáceres

SERGIO LORENZO

Hubo un tiempo en que, gracias al choteo nacional e internacional, La Maja Desnuda de Goya pasó a ser La Maja Desnuda de Cáceres. Ocurrió hace 42 años.

Un día de febrero de 1975 el agente de la Policía Local, el cabo Piris, hacía la ronda por la calle Moret, cuando, según contó él, vio a muchachos del colegio San Antonio arremolinados ante el escaparate de la librería Figueroa. El agente dijo que los adolescentes estaban haciendo comentarios obscenos viendo la imagen de una mujer desnuda. Ni corto ni perezoso, el cabo entró en la librería y le dijo a la propietaria, a Charete García Figueroa, que retirara inmediatamente la imagen de la mujer desnuda. Poco le importó que le dijeran que era la reproducción de una obra de arte, de La Maja Desnuda que pintó Francisco de Goya y Lucientes. Para Piris era indecente y había que retirarla, sin más.

Charete García recuerda ahora, a sus 87 años, para el Diario HOY, lo sucedido: «Todo el escaparate estaba lleno de reproducciones de Goya, y no había jóvenes arremolinados en el escaparate. El cabo Piris entró a las doce de la mañana y dijo: '¡Vengo a quitar esa inmoralidad de ahí!', refiriéndose a La Maja Desnuda. Se armó una buena, y la verdad es que me vino bien porque me dieron mucha publicidad y vendí bastantes reproducciones de La Maja, pero también recibí amenazas de muerte. Eran otros tiempos, Franco aún no había muerto. A los pocos días la policía también multó a una pareja por darse un beso en la plaza de San Juan».

La historia fue el hazmerreír local, pero tomó dimensiones descomunales, siendo noticia a nivel internacional, cuando al alcalde, Alfonso Díaz de Bustamante, a petición del concejal de Policía, Amador Pulido Escalona, propuso en el pleno municipal del 28 de febrero de 1975 felicitar al cabo Piris por su celo en defender la moralidad cacereña. El único concejal que puso peros a la felicitación fue Vicente Casares Muriel.

El mal ya estaba hecho. Periódicos serios y revistas satíricas se mofaron abiertamente, y a Cáceres le pusieron el sambenito de ciudad cateta y provinciana. Sixto Cámara, (alter ego de Vázquez Montalbán) escribió en Triunfo: «Puedo escribir la 'capilla sixtina' más triste esta noche. Puedo, pero no debo. Porque considero que toda la España sensata debería lanzar una campaña radical de apoyo moral al librero que exhiba el cuadro y a los adolescentes que lo contemplaban, dijeran lo que dijeran. Inundad los escaparates de majas dentudas. Mirad esa carne algo decadente, que ya promete cuerpos fugitivos y arrinconados de pintores impresionistas. Esperad la llegada de todos los cabos Piris que quedan entre nosotros, de todos los alcaldes de Cáceres que crucifican nuestra geografía, y obligadles a que actúen según la ley de su instinto, según la oscura verdad de sus propios ojos».

Fue tal la fama del caso, que el autor teatral y periodista Antonio D. Olano (1938-2012) estrenó el 26 de septiembre de 1975 la obra cómica La Maja Desnuda de Cáceres, donde la vedette era la actriz argentina Perla Cristal, que ahora tiene 85 años.

En Junio de 1976, cuando ya había llegado a las 700 representaciones en el café-teatro Stéfanis de Madrid, el local fue clausurado durante un mes, al considerar que la vedette se saltaba el guión al que había dado el visto bueno la censura, y, al parecer, llegaba a decir que ella era socialista.

La obra fue representada en Cáceres en mayo de 1977, en la discoteca 2003, sustituyendo a Perla Cristal, Salomé Guerrero. Los cacereños comprobaron que la obra no se metía con su ciudad. Eso lo sabía hacia tiempo el cabo Piris, que llegó a tener cierta amistad con Perla Cristal, a la que según ella le llamaba por teléfono a diario en 1976 y le dedicaba poesías.

Cuando el cabo Piris se jubiló en febrero de 1981, tras 40 años de servicio, reconoció que se había llevado bien con la vedette, llegando a ofrecerle ser protagonista de la obra. Se arrepentía de no haber aceptado. Dijo que cuando su mujer estuvo en el hospital al romperse una cadera, Perla Cristal le envió un ramo de flores, y luego cenó con ella cuando vino a Cáceres con la obra Las Leandras.

El cabo Piris aseguraba que no era un ignorante, que conocía el cuadro por haberlo visto en El Prado, e incluso llegó a decir que estaba mal dibujado, «aunque la maja está inclinada hacia abajo tiene erguido el busto izquierdo. Eso no es natural. De todas maneras... Sofía Loren me gusta más que esa señora que pintó Goya».

Siempre dijo que no se arrepentía de haber hecho lo que hizo, «porque el reglamento me exige salir en todo momento en defensa de la moralidad». Menos mal que aquel día de febrero de hace 42 años, al cabo no se le dio por mirar a las gárgolas del palacio de la Isla, que está a unos metros de la papelería Figueroa. Podía haberla emprendido a tiros con la gárgola de piedra que representa a una mujer desnuda masturbándose, y que lleva siglos causando el alborozo de adolescentes cacereños.

 

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