Letras de mujeres coleccionadas por hombres

Obra de Santa Teresa de Jesús, joya de la exposición. :: a. méndez/
Obra de Santa Teresa de Jesús, joya de la exposición. :: a. méndez

Joaquín Sachez expone medio centenar de obras feministas de las 400 que ha ido reuniendo

CRISTINA NÚÑEZCáceres

Hubo un tiempo en el que los libros no los firmaban sus autoras. Inventaban seudónimos, permitían que sus maridos aparecieran en las tapas de sus publicaciones, pero no ellas. Se escabullían, amparadas por ese silencio que aplastaba tantos talentos. Porque escribir era un escándalo si se era del género femenino. Prácticamente una herejía salirse de la cocina o del cuidado de los hijos. Han cambiado mucho las cosas, aunque la literatura de mujeres suele ser una etiqueta que esconde cierto sesgo.

Joaquín Sachez García es el dueño de una enorme biblioteca que guarda unos 4.000 libros, de los cuales aproximadamente un 10% son de mujeres o abordan temática femenina y feminista. 50 volúmenes pueden verse hasta el próximo mes de enero en la sala Pintores 10, bajo el título 'Cuatro siglos de mujeres en la Literatura'.

Sachez (así sin n) es técnico de Igualdad en la zona centro de la región, y empezó a empezarse especialmente en la literatura femenina hace aproximadamente 15 años, cuando en su entorno social aparecieron mujeres feministas. En su colección pueden encontrarse obras a partir del siglo XVII y hasta el XX. La evolución de la literatura en femenino habla de cómo ha sido la evolución del papel de la mujer en el mundo. Sachez reconoce que durante un tiempo, «durante siglos, solamente escribían la aristocracia o las monjas». Estas últimas, explica, obligadas en muchos casos por sus superiores espirituales.

En el caso del mundo aristocrático y de la clase alta se practicaba mucho el género epistolar, con cartas románticas o dirigidas a los hijos.

Entre la lista de los libros elegidos por este bibliófilo brillan pergaminos de la obra de Santa Teresa de Jesús del año 1678. La mística, fundadora de las carmelitas descalzas, murió sin ver publicada ninguna de sus obras, en lo que, a juicio de Sachez revela las enormes dificultades de las mujeres para abrirse un hueco.

Pintores 10

Pueden encontrarse en la selección disponible en Pintores 10 obras fundamentales del feminismo como 'El segundo sexo', de Simone de Beauvoir. También hay espacio para una autora extremeña tan relevante como Carolina Coronado. Se exhibe su obra 'La Sigea', de 1857, una obra feminista en sí misma.

También hay ejemplares de mujeres que tocaron altas cumbres de la literatura como Emilia Pardo Bazán, con 'Los Pazos de Ulloa', de 1887. La ateneísta y política Clara Campoamor, que luchó a favor del voto femenino, también aparece en este listado, con la obra 'Heroísmo criollo', de 1939.

Puede encontrarse también una de las obras de Hildegart, 'El problema Eugénico'. Se trata de una niña que fue educada de forma rígida por su madre, que terminó asesinándola cuando la joven quiso iniciar su propio camino.

Mundo femenino

También hay obras masculinas que abordan el mundo femenino, como el de Poulain de la Barré, autor del libro 'De léxcellence des hommes contre legalité des sexes' o la obra de John Stuart Mill 'The subjection of woman', que ya en 1869 reconocía que «el principio regulador de las relaciones entre los dos sexos es intrínsecamente erróneo y constituye uno de los obstáculos más importantes para el progreso». También hay libros dedicados a la obstetricia, que son curiosos por sus ilustraciones sobre partos.

Joaquín Sachez, que ha tomado libros de la colección de su hermano gemelo, Francisco Javier, se declara «pro-feminista», porque considera que el término feminismo está reservado a las mujeres.

Considera que en ese campo «estamos en el mejor momento y en el mejor sitio, Europa occidental», por lo que los logros y las mejoras han sido muchas, aunque, apunta, aún queda un gran camino por recorrer. «La incorporación de la mujer al mundo del trabajo no ha ido en consonancia con la incorporación el hombre a las tareas domésticas».

Denuncia también la cosificación del cuerpo de las mujeres, y como sigue siendo un reclamo publicitario machista.