El Womad cumple 25 años en Cáceres

El Festival ha cambiado mucho en este cuarto de siglo: ha modificado la ubicación de sus escenarios, se ha celebrado dentro y fuera de la parte antigua, se ha cobrado por los conciertos algunos años y también ha ido transformando su formato

Los 25 años, en imágenes/
Los 25 años, en imágenes
MARÍA FERNÁNDEZCáceres

Womad cumple esta primavera 25 años en Cáceres. El proyecto ideado por Peter Gabriel se materializó por primera vez en los campos de Inglaterra en 1982. Desde entonces, se ha celebrado en más de 30 países, entre ellos, España, que cuenta con dos citas: la de Extremadura -desde 1992- y la de las Islas Canarias y donde la cacereña es la que más solera tiene.

Mucho ha cambiado el Festival a lo largo de este cuarto de siglo. Ha modificado la ubicación de sus escenarios, se ha celebrado dentro y fuera de la parte antigua, se ha cobrado por los conciertos algunos años y otros ha sido completamente gratis y también ha ido transformando su formato, celebrándose desde una jornada hasta tres días.

Ha vivido polémicas con recortes de presupuestos -el Womad es íntegramente financiado con dinero público-, de jornadas de conciertos y formatos, e incluso su mayor crisis, cuando se llegó a anunciar su desaparición en 2008, pero el matrimonio de Womad y Cáceres es, de momento, para muchos años más.

Para Cáceres, Womad ha supuesto una puerta abierta al mundo y una conexión entre generaciones. Pequeños y mayores disfrutan no solo de un festival de música, sino de un evento que aúna música, talleres, cine y mercado global.

Por la capital cacereña han pasado medio millar de artistas, entre ellos, Kiko Veneno, Juan Perro, Susan Vega, Elíades Ochoa, Compay Segundo, Salif Keita y Papa Wemba. A verlos y disfrutar de su música han llegado personas de todos los puntos del país, convirtiéndose en una cita ineludible para muchos y la ciudad, una referencia en multiculturalidad.

El formato y la ubicación del Festival

Su recorrido a través de los años ha estado impregnado de cambios en el formato, pero siempre se ha mantenido firme en lo esencial, en su filosofía de tolerancia, mezcla de culturas y espíritu libre. Womad es una fiesta de colores múltiples, un estallido de sonidos seductores, un abrazo colectivo en el que nadie pregunta al vecino de dónde proviene, cómo reza o a quien ama, sino de qué manera se sustancia su talento, se define en su web.

Los primeros años se celebran íntegramente en la parte antigua y en el 94, la cita estuvo a punto de no celebrarse pero finalmente se reduce a una sola jornada, que tiene lugar en el mes de diciembre.

A partir de entonces y hasta el año 1998, el Festival eclosiona, batiendo récords de asistencia cada año y convirtiéndose en algo más que un festival cualquiera. Al año siguiente, se decide que los conciertos del día grande, el sábado, se trasladen al recinto ferial de la ciudad ante la avalancha de personas que se citaban, con el objetivo de evitar aglomeraciones y problemas de seguridad. Hay que recordar que ya entonces el festival congregaba a miles de personas. También había posibilidad de acampar en el recinto, de manera libre durante todo el festival y con autobuses gratuitos entre el Hípico y la Cruz de los Caídos.

El año siguiente, la noche del Womad ya era por completo para el ferial mientras el día, y sobre todo las últimas horas de la mañana, seguían perteneciendo a la ciudad monumental de Cáceres con talleres, actuaciones espontáneas y de animación. En 2001 se eliminan los conciertos del sábado por la noche, utilizando la plaza de Toros y el Hípico para el resto de conciertos. En 2002, 2003 y 2004 regresa el formato mixto, con conciertos en el recinto ferial y actividades paralelas en el casco antiguo. La música vuelve a la parte antigua durante los años 2005, 2006 y2007, aunque reduce el formato a dos días, sin conciertos los sábados, que se dedican al pasacalles que actualmetne se celebra los domingos.

En 2008 se produce el anuncio de su desaparición . Los medios se hacen eco de la noticia, que anuncia la entonces consejera de Cultura, Leonor Flores, para sorpresa de todo el mundo, alegando que la decisión ha sido tomada unilateralmente por Womad tras negarse a negociar con el Consorcio una serie de cambios. El desencuentro entre la capital cacereña y el Womad acaba finalmente en reconciliación con vuelta a los orígenes. Durante este año y hasta 2011, se mantiene el formato original, en la parte antigua y con tres días de duración. En 2012, el Festival se celebra dos días, aunque mantiene el sábado; y a partir de 2013 se incorpora una jornada más en el Gran Teatro, el jueves, que perdura hasta el día de hoy.

Escenarios, gratuidad, climatología y botellón

Los escenarios han sido objeto de polémica en estos 25 años. El cambio más histórico que se produjo fue el del escenario principal de la Plaza Mayor, que en inicios se instalaba enfrente del Ayuntamiento y que ahora se encuentra en la parte contraria. También ha habido polémica algunos años con el escenario instalado en San Jorge, debido a la gran concentración de personas que se reúnen en los conciertos en una plaza pequeña. En este caso, también ha cambiado la situación con respecto al escenario: mientras en los comienzos se ubicaba junto a la escalinata de la Iglesia de San Francisco, conocida también como Preciosa Sangre, ahora se encuentra justamente enfrente. Este año también ha habido novedad con respecto a los escenarios, añadiendo la organización uno más en la plaza de Santa María para las bandas emergentes.

Womad no ha sido siempre un festival completamente gratuito. Por primera vez se empezaron a cobrar las entradas de los conciertos que se celebraban en el hípico en el año 2000, aunque ya anteriormente, en el 93, también se cobró por el concierto que Peter Gabriel ofreció en el estadio Príncipe Felipe. Para hacerse una idea, en 2002, las entradas para los conciertos costaban seis euros por día, aunque también se podrían adquirir abonos para todo el festival por 12 euros.

En cuestión de climatología también ha habido de todo. Aunque al celebrarse en el mes de mayo, mayoritariamente ha habido buen tiempo en general, también ha habido ediciones con paraguas y chubasqueros, como las de 2008 y 2010.

Otro de los aspectos que han cambiado en el Womad ha sido el 'botellón'. Si bien siempre se ha consumido alcohol en la calle mientras se celebraban los conciertos, en 2003 entra en vigor la Ley de Convivencia y Ocio que sanciona con multas de 300 hasta 30.000 euros a quien lo haga. A pesar de ello, se permite beber y a partir de 2009, se comienzan a poner algunas condiciones para garantizar la seguridad en este aspecto. Así, se prohíbe el acceso al recinto con envases de cristal y desde entonces, la Policía vigila que no entre en la zona del Festival ni vidrio, ni latas ni tapones en los envases de plástico que contengan líquido. No obstante, es una de las principales quejas del Festival, junto al ruido y la suciedad generada.

 

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