Volver a casa sin miedo

Dos mujeres del curso de defensa personal practican uno de los ejercicios. :: casimiro moreno/
Dos mujeres del curso de defensa personal practican uno de los ejercicios. :: casimiro moreno

La asociación Alma y el Club de Artes Marciales Badajoz imparten un taller gratuito de defensa personal ante las cifras de la violencia machista | Sesenta mujeres aprenden técnicas para frenar o escapar de una agresión

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

«Ojalá no fuera necesario que estuviéramos aquí, pero yo salgo por la noche y vuelvo a mi casa con miedo, llamando por teléfono o haciendo como que hablo y quiero que eso acabe». Esto es lo que ha llevado a Jenifer Galván, de 23 años, a apuntarse al curso de defensa personal para mujeres que ha puesto en marcha la asociación Alma.

Con ella, son 62 las mujeres que están aprendiendo técnicas para saber hacer frente y, sobre todo, huir de un ataque o agresión machista, sea físico o sexual.

La demoledora cifra de violaciones en España -cuatro al día-, el miedo contagiado por el caso de 'la manada' y la lacra de la violencia machista han llevado a la asociación a poner en marcha este taller. «Mientras que enseñamos a los hombres a comportarse, habrá que enseñar a las mujeres a defenderse hasta que ya no sea necesario», dice Gregorio Gómez Mata, secretario de Alma.

«Mientras enseñamos a los hombres a comportarse, tendremos que enseñar a las mujeres a defenderse»«En los bolsos hay peines, llaves, perfumes... que en un momento dado les pueden ayudar a huir»

El miedo no entiende de edades, de ahí que en este curso que se imparte en los colegios San Fernando y Arias Montano, tenga alumnas desde los 18 a los 57 años. «Hay más chicas jóvenes porque al final son las que están más expuestas al riesgo y también hay mujeres que han sufrido maltrato, pero este curso por desgracia es necesario para todas».

Así lo entiende Gloria de Cabo, otra de las alumnas: «Me parece muy interesante porque el riesgo está implícito en nuestra vida diaria y creo que es útil que ganemos en seguridad».

Este es precisamente el objetivo que se persigue con el curso, que se imparte de forma gratuita. «Aquí se trata de darle seguridad a las mujeres. No queremos que aprendan a darle una paliza al contrario, sino que sepan salir de una situación comprometida», comenta Adolfo Nicolás, maestro del Club de las Artes Marciales Badajoz y profesor del curso de defensa personal.

Con este fin, aprenden técnicas que básicamente les sirven para zafarse de un agarrón o para esquivar un golpe, sin más ayuda que su propio cuerpo o aquello que llevan consigo. Para algunas es una enseñanza preventiva, para otras -recuerda Gómez Mata- una necesidad por su situación familiar.

Una de las primeras clases que han recibido las mujeres ha sido vaciar su bolso para descubrir cómo pueden usar lo que llevan para defenderse. «Nos han enseñado que con un simple mechero puedes escapar de una agresión», cuenta Vanessa Rodríguez, maestra de 38 años y alumna del curso.

Las armas del propio cuerpo

«En los bolsos hay peines, llaves, perfumes... que no son armas pero que en un momento dado les pueden ayudar a huir», asegura Nicolás. A estas se suman, las que llama las armas naturales del cuerpo: las piernas, las rodillas, los codos o las manos. «Siempre se puede salir de una agresión si se sabe cómo», asegura el maestro.

Las técnicas que están aprendiendo en este curso se basan en el Jiu-jitsu, un arte marcial clásico del que se nutren otros más modernos como el judo, el kárate o el aikido.

Hasta finales de este mes de junio, las sesenta mujeres del curso seguirán aprendiendo a defenderse. «Nos están enseñando buenas técnicas. Es verdad que no sé si ante una situación real el miedo me paralizaría, pero esto ya me hace sentirme más segura», dice Vanessa Rodríguez.

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