«Vivo junto a 20 gatos que se cuelan en mi casa»

Tres vecinas delante de las casas y el interior de una de ellas lleno de basura. :: /C. MORENO
Tres vecinas delante de las casas y el interior de una de ellas lleno de basura. :: / C. MORENO

Los vecinos de la calle Alberto Oliart Saussol, en San Roque, piden que se limpien y sellen dos inmuebles abandonados

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

«Ayer estaba viendo la novela y se movió una sombra en el patio. Me asomé y era un gato enorme metido debajo de las escaleras. Ya no puedo tener macetas fuera porque me escarban la tierra y las destrozan y no puedo dejar abiertas las puertas porque se me cuelan en casa». Es el testimonio de Consuelo Cruz Acevedo, una de las vecinas de la calle Alberto Oliart Saussol, en San Roque. En esta vía, que une Ricardo Carapeto con la Ronda Norte, hay dos casas abandonadas que se han convertido en un basurero y en una pesadilla para los que viven cerca.

Se trata de los inmuebles que ocupan los números 8 y 10. María Ángeles Moreno, otra vecina, recuerda que llevan vacías más de 20 años. «Al principio intentaron meterse gente y por eso cerraron las puertas con ladrillos». El problema es que una de las ventanas sigue abierta y en estos años se ha acumulado la basura. Dentro se refugian, además, unos 20 gatos.

Lo que más afecta a los residentes es el olor. En el caso de María Ángeles Moreno, por ejemplo, el hedor a basura, humedad, orines y excrementos de gatos se cuela en su casa. No puede usar su terraza y en los meses de verano el olor se cuela incluso en su salón. Además esta vecina teme que el mal estado de las viviendas vacías deteriore la suya. Por la ventana se observa que una de las paredes de la vivienda vacía se ha ido desprendiendo y asoman los ladrillos del garaje de esta vecina.

Los afectados también señalan que es un foco de insalubridad. Hace poco un menor sufrió una picadura que se le infectó y creen que la razón puede ser el estado de estas dos viviendas.

Los gatos también son un problema grave. Además del olor, no hay ningún control sanitario sobre ellos y se mueven por los tejados, por lo que entran en las casas de los vecinos.

La más afectada es Consuelo Cruz. Desde su terraza se ve a los animales correr de una casa a otra. Hay varios que son cachorros. «Cada vez hay más. Hay gente que les pone de comer y beber», se lamenta esta vecina. Los afectados explican que no tienen nada en contra de estos animales, pero que no creen que sea bueno que estén en esas condiciones, viviendo entre la basura.

Marta Rodríguez, otra vecina de San Roque, considera que la mejor solución es limpiar y sellar estas casas o incluso demolerlas para acabar con el problema. Explica que varios vecinos se han dirigido al Ayuntamiento para que intervenga, pero que la solución no llega y siguen pasando los años.

«Es un peligro»

El verano pasado una de las casas, la que está en el número 10, ardió. Los vecinos desconocen la causa. Temen que alguien lanzase algo dentro y el fuego se extendió rápidamente debido a la acumulación de basura. Los bomberos llegaron con rapidez y apagaron el incendio, pero los vecinos temen que el próximo se produzca de noche y pueda extenderse a las casas cercanas. «Es un peligro», dice un vecino que pasa delante y señala la casa con su bastón.

Otro riesgo de estas viviendas, según denuncian los vecinos cercanos, son los cables de electricidad que pasan por la fachada. Apenas están sujetos, por lo que en más de una ocasión se han descolgado. «Vimos a unos niños jugando con los cables. Vinieron los bomberos y los subieron arriba, pero se pueden volver a caer», se lamenta Marta Rodríguez.