'La Virgen del pajarito' vuelve a su ermita en Badajoz

Carlos David Sánchez, Rubén Galea y José Manuel Bueno junto a la réplica de 'La Virgen del pajarito'. :: J. V./
Carlos David Sánchez, Rubén Galea y José Manuel Bueno junto a la réplica de 'La Virgen del pajarito'. :: J. V.

La Asociación Cívica Ciudad de Badajoz ha decidido recuperar la leyenda colocando una réplica de la obra en la ermita de Pajaritos

ALBERTO ARANDABADAJOZ. '

La Virgen del pajarito' es un cuadro del pintor pacense Luis de Morales, del año 1546, que según se cuenta estuvo durante años colgado en las paredes de la ermita de Pajaritos. La obra está cargada de misticismo, pues son dos las leyendas que giran a su alrededor. La primera dice que el cuadro recibe ese nombre porque cada mañana un pájaro limpiaba el polvo de la obra con sus alas.

La segunda, y la que quiere reavivar la Asociación Cívica Ciudad de Badajoz, cuenta que la Ermita de Pajaritos fue el último taller de Luis de Morales, razón por la que la obra colgó durante años de sus paredes.

Se dice que el pintor colocó allí el cuadro en uno de los momentos de mayor pobreza de su vida. También se cuenta que en la ermita fue donde recibió al rey Felipe II y que le pidió ayuda para mantenerse en sus últimos años. El monarca le respondió que recibiría una renta para poder comer, a lo que Luis de Morales le contestó, «¿y para cenar?». Finalmente el rey accedió a la propuesta del pintor y le concedió sus peticiones.

Según una de las leyendas, un pájaro limpiaba el polvo de la obra con sus alas, de ahí su nombre

Actualmente, la ermita de Pajaritos, situada en el último tramo de la avenida Joaquín Costa, en el inicio de la cuesta que conecta con la Alcazaba, es la sede de la Asociación Cívica Ciudad de Badajoz.

En el día de ayer, su presidente José Manuel Bueno, junto a varios miembros, colocaron en la sede una réplica del cuadro, con el objetivo de «devolver el valor sentimental y su vínculo con la ciudad», según explicó Bueno.

«Abrimos la sede hace 15 días, y queremos que permanezca abierta al publico en general, es por eso que hemos ubicado aquí la réplica, para que sirva de reclamo y que todo el mundo pueda conocer una parte de la historia de la ciudad», confirmó .

El cuadro original procedía de la iglesia de la Concepción de Badajoz, junto con otras dos obras más de Morales. Tras la desamortización de 1839, la obra pasó a formar parte de la colección de Gaspar de Remisa Miarons, I Marqués de Remisa.

En torno a 1950, el cuadro fue donado por el Marqués de Moret a la parroquia de San Agustín, en Madrid, donde se encuentra actualmente. «Desde el principio, en la asociación nos pusimos como objetivo recuperar todas las señas de identidad de la ciudad, tanto históricas como de personajes relevantes. Creemos que Luis de Morales está muy reconocido en Badajoz, pero no es lo suficientemente conocido. Con este tipo de actos intentamos ayudar a que se dé a conocer el patrimonio de la ciudad. Badajoz tiene un pasado histórico gigantesco», asegura José Manuel Bueno.

El dragón de la Tarasca

Además de recuperar la leyenda de la Virgen del pajarito, desde la Asociación Cívica Ciudad de Badajoz quieren continuar recordando tradiciones. «Otra leyenda que nos gustaría recuperar de forma física es la de el dragón de la Tarasca. A orillas del río Rivilla, en el Molino de la Tarasca, se decía que vivía un dragón que mataba a todas las personas que pasaban por allí. Una noche de tormenta, un médico judío pasó junto a él, el dragón iba a atacarlo, y en ese punto varían las versiones. Hay una versión que dice que el dragón se comió al medico, mientras que otros dicen que el dragón lo dejó vivo cuando se dio cuenta de que iba a atender a un enfermo en los campos de Badajoz», explica José Antonio Rico, uno de los vocales de la asociación.

La Cívica también quiere recuperar la leyenda del dragón de la Tarasca

«Queremos recuperar esta leyenda porque habla sobre un monumento de Badajoz, abandonado actualmente, como es el molino de la Tarasca. Creemos que presentarle al ciudadano pacense este tipo de historias tan atractivas puede hacer que se le despierte la curiosidad de conocer más sobre su ciudad, no solo del periodo árabe. Hay muchas publicaciones, pero la gente cuando más interés muestra por algo es cuando se lo muestran», concluye Bueno.