Vinilo Sánchez Band sopla veinte velas por la música de los sesenta

David González (bajo), José Serrano (voz), David Troca (trompeta), Gonzalo Gallardo (guitarra), Marcial Castro (trombón de vara), Juan Calixto Galán (guitarra y teclado) y Javi Moreno (batería). :: HOY/
David González (bajo), José Serrano (voz), David Troca (trompeta), Gonzalo Gallardo (guitarra), Marcial Castro (trombón de vara), Juan Calixto Galán (guitarra y teclado) y Javi Moreno (batería). :: HOY

El grupo espera llenar la terraza del López de Ayala en el concierto de aniversario del próximo jueves

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

La riada de 1997 dejó sin local de ensayo a muchos músicos. Mudanza obligada al Complejo Blas Alonso de la carretera de Valverde. Juan Sánchez 'El tormenta' de los Backbeat, un grupo fogueado en orquestas y fiestas, tocaba junto a Los Roperos, veinteañeros que buscaban sus primeros conciertos por Badajoz.

'El tormenta' propone la fusión. Músicos de dos generaciones en una misma banda. Les habla de la etapa dorada de la música española. Brincos, Bravos, Pekenikes, Relámpagos... Y les sugiere rescatar la banda sonora de los sesenta porque sigue en el imaginario de medio país.

La Vinilo Sánchez Band fue un experimento salvamento sonoro. Debutaron en El Mecantil el seis de mayo de 1999. Sin cantante. Solo temas instrumentales. Pero gustó.

Mantienen la estética o el sonido de los orígenes y en esta ocasión rendirán tributo a Jeanette

Veinte años después, el batería Javier Moreno y los guitarristas Juan Calixto Galán y Gonzalo Gallardo, los tres supervivientes desde el inicio, hablan de misión cumplida. «La música de los sesenta se valora y se escucha hoy más que cuando empezamos».

Y para celebrarlo no hay mejor sitio que la terraza del López de Ayala. Fijos a la programación de verano del teatro de la última década.

Con trescientos conciertos a la espaldas, Juan Calixto y Gonzalo no afrontan el del jueves como uno más. Habrá alguna sorpresa porque rendirán su particular tributo a Janette, pero sobre todo, será una noche para acordarse de los que estuvieron a su lado. De Fernando Vaca, el primer cantante. O su sucesores. Megías, Gabi y Pacheco. También de Juan Sánchez. El fundador que les renombró con su apellido y les metió en vena la estética sesentera hasta que un ictus le dejó en silla de ruedas.

Juan Calixto evoca también el nombre de su mujer. Isabel les acompañaba siempre. No se perdía un bolo, hasta que enfermó y murió en mayo de 2010. «Fue una etapa horrible. La música me ayudó en los momentos más oscuros. Te apacigua el espíritu».

Parte del mérito de los Vinilo reside en que se han mantenido fieles a los sesenta y los setenta. Cuidan todos los detalles de la época. El tipo de guitarra, los amplificadores de válvula o la reverberación del sonido. Que a la gente le suene a Juan Pardo y a Junior. Cualquiera, explican, puede versionar una canción, lo difícil es conseguir el sonido real que la envuelve. Melódico y áspero a la vez. De cuando no había sintetizadores.

Con José Serrano como vocalista incorporaron canciones originales en inglés y se atrevieron con The Beatles, Rolling, Animals o Elvis. Aunque la estrella de la corona sigue siendo 'Mi gran noche' de Raphael. Fondo de armario amplio tras dos décadas versionando. Con Troca y Marcial se han podido abrir a los temas que incluyen metales. «Nos lo curramos mucho».

Juan Calixto habla de sesiones maratonianas de ensayo para perfilar cada repertorio. Hay que sacar tiempo entre las obligaciones como visitador médico, fiscal, opositor o profesor de música.

Los siete componentes de la nómina actual proceden de mundos muy diferentes. Quizá nunca se hubieran conocido de no ser por Vinilo. Ahora ejercen de hermanos por accidente. Accidente fue también la riada, el traslado a la carretera de Valverde o que alguien metiera en una misma sala a gente tan distinta. «Todo ha sido un accidente con nosotros», resume Gonzalo.

Viven en ciudades diferentes, pero cada pocos días se encuentran en el garito de la carretera de Las Vaguadas. Apaciguan el mono en los conciertos. «Un grupo sobrevive si tiene contacto con el público».

Los Vinilo suelen firmar más de veinte galas por año. Recorren Extremadura, pero también salen alguna vez a Madrid o Sevilla. Guardan anécdotas para un libro. Quizá llegue un día. Podrán contar que les llamaron para el Caracol Rock de Montijo para compartir cartel con una banda heavy de Madrid y Los Niños de los Ojos Rojos'. Al principio no se veían ante un auditorio de ochocientos heavys imberbes. Pero tocaron el 'Cuéntame' de Fórmula V y algo de Los Brincos y se entregaron. A Juan Calixto le gusta recordar esa anécdota porque cree que ilustra el secreto de los sesenta. Traspasa a su generación.

Ya no les sorprende que cuando tocan en Motel 7 o en Ciudad del Cabo se llene de chicos de veinte años. En este fervor juvenil encuentran el acicate para seguir otros veinte años más. Como los Rolling.