Una veintena de arqueólogos resaltan el valor de su museo en un libro

Algunos de los arqueólogos que han participado en el recopilatorio del arqueológico. :: C. M./
Algunos de los arqueólogos que han participado en el recopilatorio del arqueológico. :: C. M.

El recopilatorio pone el broche a los 150 años de vida de la institución que guarda los vestigios de la provincia

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

El Museo Arqueológico Provincial siempre se pone como ejemplo de tesoro escondido de Badajoz. En el corazón de la Alcazaba, pasa desapercibido para muchos. La institución se fundó en 1867 para acoger el patrimonio de las desamortizaciones y el sesquicentenario ha servido para sacarlo del anonimato.

Los 150 años de vida de la institución que guarda los vestigios de la provincia desde el Paleolítico hasta el Medieval Cristiano han dado para varias exposiciones itinerantes y actos oficiales. Ayer se puso el broche a la efeméride en la presentación de un volumen recopilatorio de casi 300 páginas.

Se trata de una obra conjunta redactada por una veintena de arqueólogos que han participado en excavaciones con muestras en el museo.

José María Alvárez Director entre 1974 y 1986 «Ahora hay más interés por el patrimonio. Antes los monumentos estorbaban»

Guillermo S. Kurtz Schaefer es una de las personas que mejor conoce el Arqueológico Provincial. Asumió la dirección en una primera etapa (1986-2007) y volvió de nuevo en 2011.

Ayer explicó que propuso a los colaboradores analizar una misma época a través de dos visiones distintas.

Entiende Kurtz Schaefer que las excavaciones, las campañas de protección de patrimonio y los estudios han servido para que la arqueología goce hoy de cierta relevancia social.

La opinión de los técnicos en patrimonio se escucha cuando se plantean normas de urbanismo o se proyectan obras públicas. «Hoy nos piden respuestas. Nos preguntan qué hay debajo del trazado de la autovía Badajoz-Granada. Tenemos que transmitir nuestra capacidad de saber y eso es lo que pretendemos con este libro».

El objetivo final del recopilatorio es mostrar cómo ha evolucionado el conocimiento en estos 150 años. El museo, asume su responsable, no consiste en un sucesión de objetos bonitos, sino en el conocimiento que se deriva de esos objetos. «En estos 150 años se han ido acumulando piezas, ideas y un trabajo conjunto de los investigadores».

Kurtz Schaefer echa la vista atrás y destaca todo lo que se ha avanzado. Lo que en 1867 apenas ocupaba un libro hoy exige una biblioteca, escribe a modo de prólogo en el libro. Igualmente recuerda que hay grandes periodos de los que se sabe nada o muy poco. En su opinión, falta muchísimo por publicar de lo ya excavado.

En la presentación de ayer también asistieron los otros dos directores vivos del Arqueológico: Manuel de Alvarado (2007-2011) y José María Álvarez Martínez (1974-1986).

José María Álvarez recuerda de su etapa a un equipo muy comprometido para impulsar las excavaciones arqueológicas en la provincia. «Nuestra preocupación era conocer mejor la provincia y se abrieron muchos yacimientos relevantes como Cancho Roano o Regina».

Aunque ya había excavaciones anteriores, como La Cocosa en el año 1945, faltaba un plan de excavaciones definido. José María Álvarez, como vocal de la Junta Nacional de Excavaciones, promovió desde este órgano trabajos en la provincia de Badajoz. «Empezaron a situarse en el mapa yacimientos que eran casi desconocidos para el público como Regina o la villa romana del Pesquero, en Pueblo Nuevo del Guadiana. Precisamente del Pesquero hay un mosaico de Orfeo que da la bienvenida a los visitantes en la entrada del edificio.

José María Álvarez aprovechó también la irradiación de las excavaciones que se hicieron en Mérida para impulsar un conocimiento de la romanización en Extremadura.

Coincide con el actual director en la relevancia social de la disciplina. «Ahora hay más interés. Antes los monumentos estorbaban». Por eso reivindica el papel de los arqueólogos y de las instituciones que defienden el patrimonio.

Etapa visigoda

La catedrática de Historia del Arte María Cruz Villalón se ha encargado de analizar en el libro la arqueología visigoda en Extremadura y el papel que ha desempeñado el Provincial para esta época. En un principio, rememora, la colección visigoda no era muy conocida. Quedó solapada por la impresionante colección de Mérida, pero a partir de los años 80 se han ido conociendo la riqueza de los restos visigodos en otros puntos de Badajoz.

En el Museo se encuentra, por ejemplo, las colecciones de Aurelio Cabrera, escultor y aficionado a la arqueología que formó en Alburquerque un pequeño museo arqueológico con objetos prehistóricos de la comarca, pero también romanos y visigodos.

Villalón también cita a la colección de Calzadilla y lamenta que parte de la del Marqués de Monsalud de Almendralejo se dispersara después de su muerte en 1901. Según Villalón, la colección visigoda de Badajoz está entre las más importantes de la Península Ibérica.

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