Los vecinos de la barriada pacense de Suerte de Saavedra cuentan sus carencias en un corto

El público llenó el salón parroquial para la proyección del corto ayer por la tarde. :: Pakopí/
El público llenó el salón parroquial para la proyección del corto ayer por la tarde. :: Pakopí

El centro de salud del barrio promueve la participación de todos los colectivos para mejorar las condiciones de vida

A. GILGADO

Los desahucios provocan dolor de cabeza. Los años de paro derivan en depresión. El fracaso escolar se traduce en una alimentación inadecuada. José María Iglesias es el coordinador médico del centro de salud de Suerte de Saavedra. Por experiencia sabe que en su consulta dan la cara muchos problemas sociales y económicos del barrio.

Detectarlos, priorizarlos y combatirlos tendrá, por tanto, una repercusión directa en la salud colectiva. El entorno determina la salud y cuanto más favorable sea el entorno más saludable la comunidad que lo habita.

Y a eso se pusieron hace dos años. A mejorar el entorno y a conocer lo que les preocupa. Técnicamente lo han llamado 'Diagnóstico de salud comunitario'.

En estos 24 meses han entrevistado a escolares, jóvenes o ancianos y han recogido el testimonio de los considerados 'testigos privilegiados', residentes veteranos y líderes vecinales.

Han implicado a colegios, parroquia, instituto, grupo joven o asociación de mujeres. Ayer presentaron las conclusiones de este diagnóstico en modo de corto en el salón parroquial. Producido y dirigido por Gonzalo Sanz , 'Las gafas de la suerte', es un relato audiovisual de una niña y su madre en el que llaman a la gente a participar en comunidad para hacer entre todos una Suerte más habitable. «Es una suerte vivir en la Suerte» fue el epílogo.

Iglesias cree que se ha conseguido un primer paso. Ahora, argumenta, hay más conciencia de los problemas y, por tanto, tendrán más éxito las futuras actividades para solucionarlos.

También ayudará a que las administraciones públicas sean más receptivas a las reivindicaciones. En un espacio en el que interactúan vecinos, autoridades y recursos técnicos conviene contar con un foro de encuentros frecuentes.

A ese punto de reunión lo han llamado comisión comunitaria, que se reunirá cada dos meses y en la que tendrán voz y voto todos los colectivos del barrio y las instituciones.

La comisión nace con vocación de aglutinar la participación de todos los vecinos para que se impliquen en los debates y en las decisiones para afrontar los problemas. El pilar fundamental de esta metodología de trabajo se apoya en la complicidad de los vecinos. Si la población asistencial no entiende que la prevención de enfermedades pasa por mejorar el entorno en el que viven o cambiar determinados hábitos, difícilmente van a responder. «En estos dos años hemos organizado muchas reuniones y se han tocado muchos temas», explica Iglesias.

En este ambulatorio, con casi siete mil tarjetas y con una plantilla fija de 20 sanitarios, tratan los mismos males que cualquier centro de salud. Sobrepeso, tabaquismo, sedentarismo o mala alimenticio, que se traducen en diabetes, enfermedades crónicas respiratorios o cardiovasculares, por ejemplo.

Tomar conciencia

El reto pasa por conseguir que la comunidad tome conciencia para reducir la incidencia de estas enfermedades y que identifique la amenazas del entorno sobre su salud. Si un barrio, por ejemplo, tiene problemas de vertidos de ripios y escombros, al final influirá en las consultas. Lo mismo ocurre si respiran aire contaminado.

En El Progreso, que fue pionero en la ciudad con este modelo, se ha comprobado que a largo plazo se reduce el volumen de consultas porque los usuarios llevan una vida más saludable y no dependen tanto en su día a día de los sanitarios.

Un tema a atajar, por ejemplo, puede ser la educación sexual. En el corto se menciona a una joven de 16 años que se ha quedado embarazada. Si en el diagnóstico que se ha determinado ahora se detecta una alta tasa de embarazos no deseados, la comisión organizará talleres para adolescentes.

El enfermero Samuel Bobedilla ha dedicado estos dos años a recopilar datos y a diseñar la metodología de trabajo. Dice que parte de un proceso largo para consolidar los cambios. Insiste en que no se trata de una iniciativa del centro de salud, de las asociaciones de vecinos o de los colegios. «Es de todos y el éxito dependerá de todos».

El consejero de Sanidad, José María Vergeles, estuvo ayer en la presentación y se reunió con los promotores. Dijo sentirse especialmente orgulloso de que los sanitarios hayan tomado la iniciativa en el barrio. El alcalde pacense, Francisco Fragoso, agradeció la labor asistencial de Iglesias y su equipo. Ya adelantó que si el diagnóstico detecta como problema prioritario la falta de un centro de mayores buscarán una solución.