Los vecinos de Badajoz piden que se mejore la seguridad de los cables eléctricos

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El último incidente se produjo este fin de semana, cuando cayó al suelo una línea eléctrica en una calle de San Roque

NATALIA REIGADAS

Beatriz Andrade llega a la calle Eugenio Hermoso desde el Campillo y cruza de acera. Está dando un rodeo porque su destino es Ronda del Pilar. Lo hace para esquivar la acera sobre la que cuelgan varios cables, algunos muy cerca de las cabezas de los peatones. «A mi eso me da mucho miedo. Está sujeto de cualquier manera por puntales de madera torcidos. Da miedo».

Como esta vecina, muchos pacenses miran con desconfianza la red eléctrica que está al aire en muchas zonas de la ciudad, especialmente las que cuentan con casas bajas. El último incidente tuvo lugar en San Roque, en la zona de La Picuriña, el pasado fin de semana. Fue el domingo en la calle Antonio Hernández Arias, cuando una línea se desprendió de un edificio y prácticamente tocó la calzada. La Policía Local tuvo que cortar la calle hasta que los bomberos aseguraron la zona.

Días después, en este barrio, continúa la incertidumbre. En estas calles de casas bajas las líneas de electricidad pasan muy cerca del suelo y, en muchos casos, están sujetas a mástiles de metal antiguos y oxidados. Hay líneas de gran tamaño, por ejemplo, en las calles Fray Antonio Gómez y Manuel Henao Muñoz, que rozan los tejados. «Te acostumbras y ni las ves, pero la verdad es que tuvimos suerte que nadie se llevó el cable y no tuvimos una desgracia», se lamentaba ayer José Manuel Barbadillo, vecino de la zona.

Hay 200.000 euros pendientes para soterrar cables, pero solo en cruces del Casco Antiguo

Esta no es la única área de San Roque donde existe un problema similar. En las calles entre Ricardo Carapeto y la Ronda Norte, donde hay viviendas unifamiliares, también es muy común ver marañas de cables en muchos cruces. Así las llama Paca Vadillo, una jubilada que lleva toda su vida en el barrio. «Es un horror y un peligro que un coche se lleve un palo por delante y se caiga todo».

Cerca de allí, junto al Rivillas, hay otras muchas casas y solares donde los tendidos eléctricos cuelgan por todas partes. El problema, en este caso, es que se han demolido muchas viviendas y el cableado queda al aire entre los solares. Las demoliciones son de casas afectadas por la riada. Por tanto, este problema de solares y cables colgando también se repite en el Cerro de Reyes, Antonio Domínguez y Pardaleras.

Anteriores sustos

En este último barrio vive Francisca Vicente, una de las vecinas reubicadas tras la riada. Recuerda que en 2015 ya hubo un incidente en la calle José María Giles Ontiveros. En un solar de la riada se desprendió el cableado. «Tardamos días en que viniesen a arreglarlo, pero vuelve a estar torcido el puntal de madera que lo sujeta y cualquier día se volverá a caer».

Otra zona donde el cableado es un quebradero de cabeza para los vecinos es el Casco Antiguo. En este barrio hay casos de solares abandonados con el tendido colgando. En muchos casos se sujeta de pilares de madera que invaden la calzada. El cableado, además, afea muchos cruces de la zona monumental y es un problema para la celebración de eventos, por ejemplo, las procesiones de Semana Santa.

El Ayuntamiento tiene pendiente una inversión de 200.000 euros para soterrar cableado, aunque solo en cruces del Casco Antiguo. El proyecto, según el Consistorio, ya está redactado, pero al ser fondos europeos Edusi necesita el visto bueno del Ministerio de Hacienda. Está a la espera de cumplir este trámite.