Los vecinos de Gévora alertan sobre una plaga de ratas

Antonio Tabares muestra las trampas de su patio. :: j. v. arnelas/
Antonio Tabares muestra las trampas de su patio. :: j. v. arnelas

Los afectados exigen al Ayuntamiento que fumigue contra los roedores y también contra las cucarachas que invaden las calles

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Antonio Tabares ha perdido la cuenta de las ratas que ha conseguido cazar en su patio gracias a una jaula con pan. «Más de ocho en los últimos meses», se lamenta. En este tiempo se ha vuelto un experto en estos roedores. «Bajan por las tuberías y se meten en el patio. Tengo miedo a bloquear el canalón y que se metan dentro de la casa y no puedo dejar a los niños fuera por miedo a que se encuentren uno». Son los problemas a los que se enfrenta este vecino de Gévora, que tiene dos hijos de 3 y 5 años y hace meses que no se atreve a dejarlos salir a su patio.

Los residentes de esta pedanía denuncian que hay una plaga de ratas. Estos roedores suelen verse en la zona, por ser una zona de campo, pero en los últimos meses el problema se ha agravado. «Están por todas partes. La gente hasta se las encuentra muertas en el fregadero o en cubos porque, echamos veneno y, cuando lo toman, buscan en agua y suelen morir allí», se queja Miguel Núñez. Este vecino es cazador y señala que los roedores, además de enormes, son agresivos. «Salí de casa y vi dos en la calle, se lanzó el perro, que está acostumbrado a cazar, y le mordieron en el morro. Son malas».

Antonio Tabares dice que los vecinos usan bolsas con veneno, trampas y pegamento, pero que el problema continúa y exige que intervenga el Ayuntamiento de Badajoz. Este residente de Gévora asegura que ha llamado en numerosas ocasiones al Consistorio, pero que no llega la solución. «¿Porqué no fumigan aquí. Pagamos IBI y mucho, como en cualquier lugar y nos vemos sin poder salir de casa por las ratas?».

Tabares añade que estos roedores no son el único problema. Las cucarachas también salen a cientos en cuanto suben las temperaturas. Su vecino, Curro López, señala que de noche corren por toda la calle y los niños se dedican a matarlas. «Son muchísimas. Por la noche es una barbaridad», asegura.

«Queremos saber qué dinero se destina a los tratamientos contra las ratas y porqué no llega aquí», pide Antonio Tabares mientras reparte bolsas de veneno por los rincones de su patio y su garaje y vuelve a colocar la trampa con pan en su sitio.