«Vamos, que lo vas a matar», gritó uno de los ladrones de Villafranco antes de huir

Jesús Méndez/HOY
Jesús Méndez / HOY

Jesús Méndez, el director de la oficina de Banca Pueyo atracada este lunes, ha contado a su familia que mientras uno de los delincuentes lo agarraba el otro le clavó la navaja

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

«Vámonos, que vas a matar al chaval». Ésa fue la última frase que escuchó Jesús Méndez Pérez antes de caer desplomado en la oficina de Banca Pueyo de Villafranco. En ese momento, ya le había dado varios navajazos uno de los delincuentes que atracaron el lunes esa pequeña sucursal bancaria.

El delito se cometió a las 8.40 de la mañana y su evolución es positiva, según confirmó ayer la esposa del herido, Gema Verdasco. «Los médicos nos han dicho que se ha salvado de milagro. Tenía un corte desde la oreja hasta el cuello; otro en el cuello que se quedó a sólo un centímetro de la yugular;y un tercer navajazo en el costado que no le afectó al corazón porque una costilla paró el pinchazo».

De esas tres lesiones está siendo atendido en el hospital Universitario de Badajoz, donde se recupera también de los golpes que recibió en todo el cuerpo. «Tuvo mucha suerte porque la costilla que paró el navajazo del costado acabó rota y también tenía golpes en la cabeza. Según me ha contado, mientras uno de los delincuentes lo agarraba, el otro le causó las lesiones. Sólo paró cuando el atracador que lo agarraba le gritó al otro:vámonos, que vas a matar al chaval», añadió su esposa.

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Esa reacción puso fin a un asalto que ha sorprendido por su violencia. Según ha trascendido, los atracadores irrumpieron en la oficina tras empotrar un vehículo de gran cilindrada –posiblemente un coche Mercedes sustraído hace tres semanas en Las Vaguadas– contra la puerta de acceso de la sucursal.

Dentro estaba el director, una señora a la que estaba atendiendo desde detrás del mostrador y un hombre que hacía cola. «En un primer momento Jesús creyó que habían tenido un accidente y se levantó para ver qué sucedía. Pero cuando vio que entraban dos encapuchados se dio cuenta de que era un robo. Él siempre ha dicho que en un caso así no se iba a complicar, pero se puso muy nervioso y comenzó a gritar. Los atracadores no paraban de repetir que querían dinero y él les decía que no había. Iban encapuchados, con chalecos de barrenderos. Uno lo tenía agarrado y el otro le golpeó y le clavó la navaja».

En la UCI

El Servicio Extremeño de Salud indicó ayer que el herido seguía ingresado en la UCI. «Evoluciona favorablemente dentro de la gravedad. El lunes fue intervenido por el servicio de Cirugía Maxilofacial».

Ese parte médico hablaba de Jesús Méndez, un vecino de Badajoz de 38 años, casado y padre de un hijo de corta edad. Muy conocido en el instituto Rodríguez Moñino y en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, donde estudió. Llegó a Villafranco en 2012 coincidiendo con la apertura de esa oficina, que está en la plaza central de esa pedanía de poco más de 1.500 habitantes.

A la sucursal se desplazaron los delincuentes en un vehículo oscuro. Después de huir sin botín alguno circularon por la antigua carretera nacional en sentido Badajoz. Pero antes de entrar en la capital penetraron en la autovía, por la que recorrieron varios kilómetros antes de tomar el desvío hacia La Albuera, donde se cruzaron con un conductor que estuvo a punto de ser embestido por el coche de los delincuentes.