La barriada Las Vaguadas de Badajoz pide que arreglen sus aceras

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El último accidente tuvo lugar la semana pasada, cuando el pequeño Daniel se cayó en la plaza Rafael Mingarro

THAMIRIS MITTERBADAJOZ.

«Quiero que mis impuestos sirvan para solucionar los problemas del ciudadano». Santiago Beltrán no oculta su enfado. El pasado día 25 su nieto Daniel se cayó en la plaza Rafael Mingarro Satué de Las Vaguadas debido, asegura, al mal estado de las aceras. El pequeño sufrió un traumatismo craneal y estuvo en observación durante 48 horas.

Este es solo un ejemplo más de la lista de quejas que los vecinos de este barrio pacense tienen contra el Ayuntamiento. Alegan que llevan más de cinco años protestando por el mal estado de las infraestructuras, y se quejan de que hasta ahora no les han presentado ninguna solución.

El listado de peticiones es interminable. Reclaman que se mejoren calles, parques y fuentes... Además, demandan un centro de salud y la mejora de las vías de comunicación. Si es posible, también quieren que en un futuro se instale un instituto.

Llevan más de cinco años protestando debido al mal estado de las infraestructuras

Pero una de las principales reivindicaciones es que se reparen las aceras deterioradas. Por algunas no se puede andar debido a que son estrechas y a la presencia de obstáculos como suelen ser árboles y contenedores que ocupan gran parte del espacio; en muchas otras sobresalen las baldosas, lo que supone una barrera, sobre todo para niños y ancianos. Además, provocan tropiezos y caídas.

El 25 de junio, Almudena Barroso y su hijo Daniel, de dos años, fueron víctimas del mal estado de las aceras de la citada plaza Rafael Mingarro Satué.

Víctor Manuel Beltrán, padre del menor, ha presentado una reclamación de responsabilidad patrimonial al Ayuntamiento de Badajoz, pero afirma que con la denuncia no busca una remuneración económica, sino que se arregle el pavimento de la barriada para que no vuelvan a ocurrir otros incidentes similares. «Hago un llamamiento a la responsabilidad y a la obligación», afirma Beltrán.

Estado de las aceras.
Estado de las aceras. / >J. V. Arnelas

Tras la caída del pequeño, los vecinos aseguran que la única medida adoptada por las autoridades ha sido vallar la zona que supone un peligro para los ciudadanos.

Santiago Beltrán, que además forma parte de la Asociación de Vecinos de Las Vaguadas, cuenta que él mismo ha tenido que arreglar de su bolsillo la acera de su casa, «aunque pertenecen al Ayuntamiento, porque las caídas eran constantes», informa.

Asimismo, el vecindario se queja del abandono que sufre el arbolado del barrio. Defienden que no se llevan a cabo los trabajos necesarios para que los árboles luzcan saludables y no supongan un riesgo para los peatones y los edificios. El comerciante Antonio Soisa afirma que «las ramas de los árboles dañan los tejados de las construcciones. Los responsables municipales los tienen olvidados».

Beltrán afirma que lleva viviendo 20 años en el barrio, y que en ese tiempo jamás ha visto a ningún funcionario del Ayuntamiento podando un árbol. «Se secan y los cortan», declara.

Alcorque levantado.
Alcorque levantado. / J. V. Arnelas

Los ciudadanos piden a los responsables locales que se hagan cargo de la mejora del barrio. Para ello, creen necesario el aumento de la vigilancia policial, que dicen que es escasa.

El parque de Las Vaguadas es otro de los afectados por el abandono de los dirigentes municipales, cuentan los vecinos. Construido hace quince años, posee un espacio con varios aparatos deportivos que se encuentran en pésimo estado, que no han sido renovados ni han recibido ningún tipo de mantenimiento, y que por lo tanto han dejado de ser utilizables. Según Santiago Beltrán, Cristina Herrera y José Antonio Monago estuvieron en la zona y prometieron arreglarlo cuando fueron concejales del Ayuntamiento.

Desde entonces, nada se ha hecho al respecto y todo permanece igual. Por otro lado, la cascada construida en esta zona, reparada en una ocasión, lleva años sin funcionar y, además, tiene un foso al descubierto y sin señalización que supone un peligro para los ciudadanos y para los animales.

La única medida adoptada por el Ayuntamiento ha sido vallar la zona que supone un peligro

Santiago Beltrán alega haber tenido que «sacar a varios perros que se han caído ahí dentro». A todo esto se le suma la falta de luz que mantiene el parque a oscuras por las noches, aumentando así la inseguridad de la zona.

Además, el vecindario considera necesario el fomento de la zona del centro comercial que actualmente no tiene el peso económico y social que podría llegar a tener si recibiera la importancia debida.

Los residentes solicitan también que se atienda a una petición que ellos califican de histórica, la construcción de un centro de salud para Las Vaguadas y su entorno. Actualmente tienen que recurrir al que está situado en Ciudad Jardín, el más cercano a la zona, y consideran que este no tiene la capacidad suficiente para abarcar el nivel de demanda que tiene.